Del cine a la realidad: la tecnología de “Misión Imposible” que almacena datos en vidrio por 10.000 años
Utilizando láseres de pulsos ultracortos, investigadores lograron guardar el equivalente a dos millones de libros en un cristal del tamaño de una palma.

Microsoft Research
Un equipo de científicos de Microsoft Research en Estados Unidos ha marcado un hito en la preservación de la información al demostrar la viabilidad de Silica, un sistema capaz de codificar datos en trozos de vidrio ordinario. Según un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, esta tecnología permite almacenar el equivalente a dos millones de libros en una placa delgada que cabe en la palma de la mano, asegurando su legibilidad por más de 10.000 años.
El corazón del sistema reside en el uso de láseres de femtosegundos, que emiten destellos de luz extremadamente cortos, equivalentes a una cuatrillonésima de segundo. Estos pulsos ultracortos permiten alterar la estructura molecular del vidrio en puntos específicos denominados vóxeles —unidades de volumen tridimensional menores a una millonésima de metro— sin afectar el resto del material. Esta precisión es tal que la técnica se relaciona con los trabajos de attosegundos que obtuvieron el Premio Nobel de Física en 2023.
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De acuerdo a la investigación, el Proyecto Silica no solo se limita a la escritura, sino que es la primera demostración completa de una plataforma práctica. El sistema integra desde la codificación y escritura con láser hasta la lectura, decodificación y corrección de errores. Los científicos probaron dos métodos: microexplosiones que crean estructuras huecas de alta densidad (1,59 gigabits por mm³) y cambios en el índice de refracción, que son más rápidos de escribir y consumen menos energía.
La estabilidad de este soporte es uno de sus puntos más disruptivos. Mientras que los medios convencionales como discos duros o cintas magnéticas tienen una vida útil limitada, los experimentos de envejecimiento acelerado confirman que los datos en vidrio permanecen intactos ante el paso del tiempo. Esta “memoria ultraestable” tiene raíces en décadas de investigación iniciadas en los años 90 por laboratorios en Harvard y la Universidad de Southampton.
Actualmente, lo que antes requería laboratorios experimentales complejos ya está disponible de forma industrial. Los láseres ultrarrápidos necesarios para el uso masivo cuentan hoy con la potencia y confiabilidad para transformar el almacenamiento de archivo en un proceso denso, rápido y energéticamente eficiente. Como destaca el profesor Alex Fuerbach, la fotónica ultrarrápida está abriendo una era donde la fragilidad de los datos digitales podría ser cosa del pasado.
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