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El “Rol de Espectador”: La trampa mental que provoca disfunción eréctil y qué hacer para superarlo

No es falta de deseo, es exceso de alerta. Descubre cómo el sistema nervioso “simpático” sabotea tus encuentros íntimos y qué dicen las guías médicas para desactivarlo.

El “Rol de Espectador”: La trampa mental que provoca disfunción eréctil y qué hacer para superarlo

El “Rol de Espectador”: La trampa mental que provoca disfunción eréctil y qué hacer para superarlo / Jose Gonzalez Buenaposada

En el consultorio, la historia se repite con frecuencia: hombres sanos, muchas veces jóvenes, que llegan angustiados porque sus erecciones fallan o desaparecen justo en el momento del encuentro sexual. No hay problemas de circulación, ni hormonales, ni diabetes. El diagnóstico, muchas veces, apunta a un enemigo invisible pero potente: la ansiedad de ejecución.

Según la “Guía Interdisciplinaria para la Atención de la Disfunción Eréctil”, publicada por la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), los factores psicológicos juegan un rol determinante en la respuesta sexual masculina. Los especialistas advierten que el miedo a no tener una erección o a perderla se convierte en una profecía autocumplida.

El mecanismo del miedo

La erección requiere relajación. Fisiológicamente, depende del sistema nervioso parasimpático. Sin embargo, cuando un hombre se preocupa excesivamente por su rendimiento, su cerebro activa una señal de alarma.

Tal como detalla la guía de la SASH, la ansiedad desencadena una descarga del sistema nervioso simpático, liberando sustancias como la adrenalina y la noradrenalina. Estas sustancias son vasoconstrictoras; es decir, cierran los vasos sanguíneos. En términos simples: la adrenalina es la “anti-erección”. El cuerpo interpreta la ansiedad sexual como una situación de peligro (lucha o huida), retirando la sangre del pene para enviarla a los músculos, impidiendo físicamente la respuesta sexual.

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El “Rol de Espectador”

Uno de los conceptos clave abordados en la guía es el del “rol de espectador” (o spectatoring). En lugar de entregarse a las sensaciones y al placer del momento, el hombre se “desdobla”: una parte de él está en la cama, pero su mente está afuera, observando y juzgando su propio desempeño como si fuera un juez severo.

“¿Estará suficientemente dura?”, “¿Se me va a bajar?”, “¿Le gustará?”. Estas preguntas mentales desconectan al hombre del estímulo erótico real. Al dejar de sentir para empezar a pensar, la erección cede, lo que confirma sus peores miedos y refuerza el círculo vicioso para el siguiente encuentro.

Romper el círculo

La guía interdisciplinaria enfatiza que el tratamiento no siempre requiere medicación inicial. En casos donde la causa es predominantemente psicógena (ansiedad), el abordaje recomendado es la Terapia Sexual.

El objetivo es cambiar el foco: dejar de preocuparse por el “rendimiento” (la erección como meta) y ocuparse del “placer” (la experiencia sensorial). Técnicas como la focalización sensorial ayudan a reducir la presión y a reeducar al cuerpo para que responda a las caricias y al estímulo, permitiendo que la erección surja como una consecuencia natural de la excitación y no como un deber a cumplir.

La recomendación de los expertos de la SASH es clara: ante la duda, consultar. Evitar la automedicación y hablar abiertamente del tema, idealmente involucrando a la pareja, es el primer paso para desactivar la ansiedad y recuperar la vida sexual.

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