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Entrenamiento cerebral enfocado en la velocidad mental podría retrasar el Alzheimer, según estudio de dos décadas

Las personas que lo realizaron tuvieron un 25 % menos de riesgo de ser diagnosticadas con demencia en comparación con el grupo que no recibió entrenamiento.

LONDON, ENGLAND - MAY 30 (Photo by Peter Dazeley/Getty Images)

LONDON, ENGLAND - MAY 30 (Photo by Peter Dazeley/Getty Images) / Peter Dazeley

Un estudio internacional de largo plazo sugiere que un tipo específico de entrenamiento cognitivo, centrado en la velocidad de procesamiento y la atención, podría reducir el riesgo de ser diagnosticado con Alzheimer y otras demencias en personas mayores.

La investigación analizó datos del estudio ACTIVE, un ensayo clínico aleatorizado iniciado a fines de los años 90 en Estados Unidos, que siguió a más de 2.000 adultos mayores de 65 años durante dos décadas, vinculando su participación en programas de entrenamiento cognitivo con registros reales de diagnósticos médicos de Medicare.

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Los participantes fueron divididos en cuatro grupos: entrenamiento de memoria, entrenamiento de razonamiento, entrenamiento de velocidad mental y un grupo control sin intervención.

Los resultados muestran que solo el grupo que entrenó la velocidad de procesamiento (y que además recibió sesiones de refuerzo meses después) presentó un beneficio estadísticamente significativo.

En concreto, estas personas tuvieron un 25 % menos de riesgo de ser diagnosticadas con demencia en comparación con el grupo que no recibió entrenamiento. En cambio, quienes realizaron el mismo entrenamiento pero sin sesiones de refuerzo, no mostraron diferencias relevantes.

Qué significa “entrenamiento de velocidad”

Este tipo de entrenamiento no se basa en memorizar información ni en aprender estrategias, sino en responder cada vez más rápido a estímulos visuales y tareas de atención dividida, con ejercicios que se adaptan automáticamente al desempeño de cada persona.

Según los autores, este enfoque podría estimular de forma más amplia la plasticidad cerebral, al exigir respuestas rápidas y sostenidas en el tiempo, a diferencia de los entrenamientos basados en técnicas o reglas explícitas.

Lo que el estudio no afirma

Los investigadores son claros en señalar que el entrenamiento no previene el Alzheimer ni garantiza que una persona no desarrollará demencia. Lo que se observa es un retraso en el diagnóstico, lo que podría traducirse en más años de vida con autonomía y sin síntomas clínicos.

Además, los beneficios no se extendieron a otros tipos de entrenamiento cognitivo, como los de memoria o razonamiento, pese a que estos sí mostraron mejoras en habilidades específicas.

Los autores concluyen que el entrenamiento cognitivo puede ser una herramienta útil, pero que no todos los ejercicios mentales son iguales, y que la repetición y adaptación del entrenamiento parecen ser claves para obtener beneficios a largo plazo.

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