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Acusan a Israel de utilizar armas térmicas estadounidenses en Gaza que evaporaron a cerca de 3.000 palestinos

“Cuando un cuerpo se expone a una energía que supera los 3.000 grados con una presión masiva y oxidación, los fluidos hierven instantáneamente. Los tejidos se vaporizan y se convierten en cenizas”, aseguró el Ministro de Salud de Palestina.

Palm Beach, Florida. (Photo by Jim WATSON / AFP via Getty Images)

Palm Beach, Florida. (Photo by Jim WATSON / AFP via Getty Images) / JIM WATSON

Al amanecer del 10 de agosto de 2024, Yasmin Mahani recorrió lo que quedaba de la escuela al-Tabin, en Ciudad de Gaza, todavía envuelta en humo y escombros. Buscaba a su hijo Saad. En el lugar encontró a su esposo desesperado, pero del niño no había ninguna señal.

“Entré a la mezquita y me encontré pisando carne y sangre”, relató Mahani a Al Jazeera, en una investigación emitida el lunes. Durante días recorrió hospitales y morgues sin resultados. “No encontramos nada de Saad. Ni siquiera un cuerpo para enterrar. Esa fue la parte más dura”.

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Su caso no es aislado. Mahani forma parte de las miles de familias palestinas cuyos seres queridos han desaparecido por completo en el marco de la guerra de Israel contra Gaza, que ya ha dejado más de 72.000 personas muertas.

De acuerdo con la investigación The Rest of the Story, publicada por Al Jazeera, equipos de la Defensa Civil de Gaza han registrado 2.842 palestinos “evaporados” desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023. En estos casos, no se hallaron restos identificables, salvo salpicaduras de sangre o diminutos fragmentos de tejido humano.

Especialistas y testigos citados por Al Jazeera atribuyen este fenómeno al uso reiterado de armas térmicas y termobáricas, como la MK-84, las cuales están prohibidas a nivel internacional y son capaces de alcanzar temperaturas superiores a los 3.500 grados Celsius.

“Este estudio respalda la evidencia emergente de que el ejército israelí ha desatendido la protección de los hospitales, exigida por el derecho internacional humanitario, mediante un patrón sistemático de lanzamiento de bombas MK-84 de gran potencia”, señaló Yara M. Asi, PhD, profesora asistente de la Universidad de Florida Central, científica visitante del Centro FXB y una de las autoras del estudio que investigó el lanzaiento de estas armas.

La MK-84 de Estados Unidos

En febrero del año pasado, DW informó sobre la llegada a Israel de un cargamento de bombas pesadas provenientes de Estados Unidos. El Ministerio de Defensa israelí confirmó el hecho el domingo 16 de febrero de 2025, en una operación que coincidió con la visita a Jerusalén del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien sostuvo reuniones con autoridades del Estado israelí.

“Un cargamento de bombas pesadas puestas a disposición recientemente por el gobierno estadounidense fue recibido y descargado durante la noche en Israel”, señaló la cartera de Defensa en un comunicado, en referencia a las bombas MK-84, cuya entrega fue autorizada semanas antes por la administración del presidente Donald Trump.

El gobierno del expresidente Joe Biden había rechazado previamente autorizar su exportación a Israel, ante el temor por el impacto que este tipo de armamento podría tener en zonas densamente pobladas de la Franja de Gaza.

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La ciencia del borrado

La investigación de Al Jazeera explica que ciertas composiciones químicas presentes en estas municiones pueden reducir cuerpos humanos a cenizas en cuestión de segundos.

El experto militar ruso Vasily Fatigarov señaló al medio citado que las armas termobáricas no se limitan a matar, sino que destruyen completamente la materia. A diferencia de los explosivos convencionales, dispersan una nube de combustible que, al encenderse, genera una gigantesca bola de fuego acompañada de un efecto de vacío.

“Para prolongar el tiempo de combustión, se añaden polvos de aluminio, magnesio y titanio a la mezcla química”, explicó Fatigarov. “Esto eleva la temperatura de la explosión a entre 2.500 y 3.000 grados Celsius”.

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Por su parte, el doctor Munir al-Bursh, director general del Ministerio de Salud palestino en Gaza, detalló el impacto de estas temperaturas en el cuerpo humano (cuya composición es 80 % agua).

“El punto de ebullición del agua es de 100 grados Celsius”, dijo al-Bursh. “Cuando un cuerpo se expone a una energía que supera los 3.000 grados, combinada con una presión masiva y oxidación, los fluidos hierven instantáneamente. Los tejidos se vaporizan y se convierten en cenizas. Es químicamente inevitable”.

Para Rafiq Badran, quien perdió a cuatro hijos en el campamento de refugiados de Bureij, estas explicaciones técnicas no alcanzan a dar consuelo. Apenas, contó al medio citado, logró recuperar pequeños restos para enterrarlos.

Cuatro de mis hijos simplemente se evaporaron”, dijo Badran. “Los busqué un millón de veces. No quedó ni un pedazo. ¿A dónde fueron?”.

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