Milei crea una oficina estatal para responder a la prensa y “dejar en evidencia las operaciones de los medios”
El Gobierno argentino describe la iniciativa como un instrumento para combatir la desinformación.

Argentina's President looks on as he attends the "Board of Peace" meeting (Photo by Mandel NGAN / AFP via Getty Images) / MANDEL NGAN
El Gobierno de Javier Milei puso en marcha este jueves una nueva Oficina de Respuesta Oficial, destinada a refutar “mentiras y operaciones” difundidas por los medios de comunicación.
La creación del organismo ocurre en medio de un vínculo cada vez más tirante entre la administración libertaria y el periodismo. Esta misma semana, Human Rights Watch (HRW) alertó sobre el uso de “retórica hostil” por parte de Milei y de funcionarios de su Gobierno para estigmatizar a periodistas críticos.
La oficina depende de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia y quedó bajo la conducción de Juan Pablo Carreira, director de Comunicación Digital de la Casa Rosada. Su puesta en funcionamiento fue anunciada mediante una publicación en la red social X (ex Twitter).
De acuerdo con el comunicado oficial, la Oficina de Respuesta Oficial fue creada para “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y de la casta política”. El texto sostiene además que el objetivo es evitar que la desinformación quede sin réplica y “restablecer la verdad como información”.
El lanzamiento fue celebrado públicamente por Milei y por varios integrantes de su gabinete. El asesor presidencial Santiago Caputo afirmó que, ante la falta de responsabilidad de “muchas personas que dicen ser periodistas”, el Gobierno responderá señalando sus supuestas falsedades.
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Las reacciones críticas no tardaron en aparecer. En redes sociales, algunos usuarios compararon la iniciativa con el Ministerio de la Verdad de la novela 1984, de George Orwell. El Foro del Periodismo Argentino (Fopea) rechazó la creación de la oficina y advirtió que “el Gobierno no puede asumirse como árbitro de la verdad”.
Un diagnóstico aún más severo que el de Human Rights Watch presenta el Informe sobre libertad de expresión en Argentina, elaborado por la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA junto a los sindicatos Sipreba y Fatpren y la Federación Internacional de Periodistas.
El documento sostiene que durante 2025 se consolidaron prácticas como la persecución judicial, el hostigamiento en redes sociales y la obstrucción del trabajo periodístico como mecanismos para silenciar y disciplinar voces disidentes.
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