“Mis secretos más íntimos quedaron expuestos”: la historia de la mujer cuya terapia terminó filtrada en internet
Lo que debía ser un espacio seguro se convirtió en una pesadilla para miles de pacientes de terapia psicológica.

“Mis secretos más íntimos quedaron expuestos”: la historia de la mujer cuya terapia terminó filtrada en internet / sarayut Thaneerat
Un correo electrónico recibido por error en la bandeja de spam cambió la vida de Meri-Tuuli Auer. El mensaje incluía datos personales sensibles y una amenaza directa: pagar en criptomonedas o ver publicados en internet los registros de sus sesiones de terapia psicológica.
El remitente aseguraba haber accedido ilegalmente a la base de datos de Vastaamo, una empresa privada de atención en salud mental. En total, más de 33.000 pacientes fueron víctimas de lo que luego se conocería como el mayor ciberataque contra información médica en la historia de Finlandia.
Un delito que sacudió a todo un país
El ataque ocurrió en 2020, pero sus efectos continúan hasta hoy. Los archivos robados incluían historiales clínicos completos: notas de sesiones, diagnósticos y relatos profundamente personales compartidos en contextos de confianza terapéutica.
Según la BBC News, la magnitud del caso fue tal que alcanzó nivel de crisis nacional. Autoridades gubernamentales debieron intervenir mientras la información ya circulaba en foros clandestinos de la red oscura, fuera de cualquier control.
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Para muchas víctimas, el daño no fue solo digital. La filtración generó miedo, aislamiento social y un fuerte impacto en la salud mental de personas que ya estaban en tratamiento psicológico.
Auer, que había acudido a terapia por ansiedad y depresión, vivió semanas sin salir de su casa. No sabía quién podía haber accedido a sus registros ni cómo esa exposición podría afectar su vida personal o laboral.
Tras una investigación que se extendió por dos años, la policía finlandesa identificó como principal sospechoso a Julius Kivimäki, un hacker con antecedentes por delitos informáticos.
Fue detenido en Francia y extraditado a Finlandia, donde enfrentó cargos por extorsión, violación de datos y difusión de información sensible. Más de 21.000 personas se registraron como víctimas en el proceso penal.

El tribunal lo condenó a seis años y siete meses de prisión, una de las sentencias más duras dictadas en el país por un delito de este tipo. Aun así, el daño causado es irreversible: los datos continúan circulando en internet.
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