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“El sistema no ha estado a la altura”: en la antesala del retorno a clases, educadora diferencial se refiere a la implementación de la Ley TEA

De la polémica en el INBA al fallo judicial en Puerto Montt, la exasesora ministerial Marcela Villegas aborda el estado de la inclusión escolar.

Agencia Uno - Referencial

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El chat de apoderados del Internado Nacional Barros Arana (INBA) no paraba de generar notificaciones. Era 4 de mayo del pasado año y se conoció un audio en el que se escucha a Gonzalo Saavedra, rector interino designado por Mario Desbordes.

“Parece colegio diferencial, más del 60% son hueones TEA; o sea, no tienes ninguna posibilidad de volver a tener excelencia académica en el corto plazo; ninguna”, se oye en el registro.

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Ocho meses después, en Puerto Montt, la Corte de Apelaciones ordenó al Colegio San Francisco Javier dejar sin efecto la cancelación de la matrícula de un niño de 8 años con espectro del autismo, tras el recurso de protección presentado por su familia.

Ambos sucesos ocurren tres años después de la promulgación de la Ley de Autismo, normativa que fortalece la protección de los derechos de las personas neurodivergentes.

Al respecto, Marcela Villegas, educadora diferencial que se desempeñó como asesora técnica en el Ministerio de Educación durante la implementación inicial, entrega su análisis a ADN.cl.

“La mayor presencia de estudiantes autistas en las escuelas no tiene que ver con la Ley de Autismo. Hay que erradicar ese mito. El aumento comienza a partir de 2015 con la Ley de Inclusión, porque esta elimina el acceso con selección”, comenta.

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El Presidente de la República, Gabriel Boric, promulga la ley TEA, el la plaza de la Constitución. AGENCIUNO / CBA

Respecto al nombre de la normativa, la exasesora sostiene que la ley atañe a una experiencia de vida, mientras que “el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es solo un diagnóstico. Por eso, desde la sociedad civil hablamos de Ley de Autismo”.

Sobre el fin de la selección, Marcela explica que esto eliminó la obligación a los padres de informar si sus hijos presentaban necesidades especiales, lo que derivó en el ingreso de estudiantes que antes quedaban fuera.

“Así como aumentaron los alumnos autistas, también lo hicieron aquellos con déficit atencional, síndrome de Down o sordera”, señala.

Saturación en el aula

“Muchas comunidades educativas dicen ‘esto no lo vimos venir’, pero sí se veía venir. El problema es que el sistema no ha estado a la altura del desafío: incluir por decreto no basta”, agrega Marcela Villegas, quien enfatiza que la inclusión requiere condiciones adecuadas y una labor formativa del Estado hacia las comunidades educativas.

A su juicio, uno de los principales problemas es tener más de cuarenta alumnos en una sala. “La primera brecha de desigualdad es la ley de subvención: la cantidad de estudiantes por curso en establecimientos subvencionados es mucho mayor que en los privados”.

Habría que cambiar la ley de subvención, pero es muy complejo. Este país ha decidido una y otra vez limitar la acción del Estado, lo que precariza directamente a la educación”, concluye.

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