Boric a dos meses de dejar el poder: “La política sí puede cambiar el mundo, pero es una cuestión de largo aliento”
En entrevista con El País, el Presidente abordó el futuro del progresismo y advirtió sobre los riesgos de no asumir responsabilidades propias tras la derrota electoral.
Tomás Munita / Mario Vergara
A semanas de entregar la banda presidencial y cerrar su ciclo en La Moneda, el Presidente Gabriel Boric ha optado por un tono de introspección para analizar el nuevo mapa político de Chile.
En una extensa entrevista concedida a la revista El País Semanal, publicada este domingo, el Mandatario descartó de plano las justificaciones externas para explicar la derrota electoral de su sector, entregando un mensaje lapidario a sus propias filas: la victimización es el camino a la irrelevancia.
El Mandatario fue enfático al señalar que la estrategia de buscar culpables exclusivamente en la vereda del frente es un error estratégico de proporciones. “La izquierda que solo culpa al adversario está condenada a diluirse”, sentenció Boric, estableciendo una premisa lapidaria para las fuerzas del Frente Amplio y el Socialismo Democrático que deberán rearticularse como oposición a partir de marzo próximo.
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En el diálogo, Boric calificó la etapa de transición y el inminente cambio de mando como una instancia crítica para el pensamiento político. “El momento de la reflexión”, definió el Presidente, instando a sus partidarios a utilizar este periodo no para atrincherarse, sino para realizar un balance honesto y profundo sobre la desconexión con las urgencias ciudadanas.
“Es importante que exista una revisión, porque la disputa por la hegemonía no es estática. Si la izquierda deja de reflexionar sobre sí misma, sobre lo que pretende representar, evidentemente está muerta. Pero creo que es un error desmarcarse y renegar de lo obrado”, aseguró.
“Cuando la realidad cambia, uno, manteniendo sus principios, tiene que saber adaptarse a esa nueva realidad, si no es chocar contra un muro. La política no es para mártires ni obtusos. Hay que tener cintura, habilidad, capacidad de adecuarse a las circunstancias. Me enorgullece que me digan que he sido coherente en los principios y valores que defiendo. Eso va de la mano necesariamente con tener la capacidad de cambiar de opinión, de tener flexibilidad y adaptarse a la realidad, no pretender adaptar la realidad a ideas abstractas. Y ser persistente, a la vez, con que las cosas sí se pueden cambiar, pero no a partir de la base de que son como yo quiero que sean. La política sí puede cambiar el mundo. Pero es una cuestión de largo aliento. Uno ve logros después de años de trabajo”, complementa el jefe de Estado.
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