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¿Rescataste cachorros recién nacidos? El método más seguro para eliminar pulgas y garrapatas desde los dos días de vida

Médico veterinario advierte que esperar dos meses para desparasitar es un riesgo grave. Conoce el formato específico para evitar intoxicaciones.

Era un coyote, no un perro

Era un coyote, no un perro

La llegada del verano trae consigo un aumento explosivo en la población de parásitos externos, convirtiendo a los perros más jóvenes en un blanco fácil. Aunque recibir a un cachorro en casa es un momento de alegría, existe una creencia generalizada y peligrosa entre los dueños: pensar que se debe esperar meses para aplicar algún tratamiento, dejando al animal expuesto a cuadros de anemia severa o transmisión de enfermedades graves justo cuando su sistema inmune es más frágil.

Contrario a la intuición popular, los especialistas recalcan que la desparasitación no solo es posible, sino fundamental desde la primera semana. El riesgo es alto, ya que los cachorros suelen contagiarse directamente de su madre o del entorno, y a diferencia de los adultos, muchas veces no tienen el reflejo de rascarse, lo que permite que la infestación avance sin que el tutor lo note a simple vista.

La fórmula correcta: Spray vs. Pipetas

Según explica Sebastián Riquelme, médico veterinario de Laboratorio Drag Pharma, el miedo de los propietarios a intoxicar a la mascota es comprensible, pero infundado si se elige el producto adecuado. “Eso es un error, porque hoy existen antiparasitarios contra pulgas y garrapatas que se pueden aplicar desde los dos días de vida”, aclara el experto.

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Sin embargo, Riquelme hace una distinción crucial de seguridad: el único sistema estudiado y seguro para neonatos es el principio activo fipronil en formato spray. El veterinario advierte tajantemente que otros métodos, como pipetas, collares o comprimidos, deben reservarse estrictamente para mayores de dos meses. Usarlos antes de tiempo puede provocar cuadros graves de intoxicación, convulsiones y daño neurológico.

Para una aplicación segura, el especialista aconseja rociar el producto en la mano enguantada del tutor y masajear el cuerpo del animal, evitando zonas sensibles como ojos, nariz y boca, repitiendo el proceso mensualmente.

Enfermedades silenciosas

La urgencia de tratar a tiempo radica en las patologías secundarias. Una simple pulga puede transmitir microorganismos que derivan en Dipilidiasis, una enfermedad parasitaria intestinal que se manifiesta con abdomen hinchado y heces con presencia de tenias (similares a granos de arroz), causando desnutrición y retraso en el crecimiento.

Por su parte, las garrapatas son vectores de la Ehrlichiosis, bacteria que provoca fiebre, hemorragias y dolor muscular. “Una alta infestación de parásitos puede provocar anemia por succión de sangre e incluso la muerte del pequeño animal”, alerta Riquelme.

Para un control efectivo, el experto sugiere un enfoque integral: desparasitar a la madre durante la gestación, mantener la higiene del hogar aspirando alfombras para eliminar huevos y larvas, y evitar que el cachorro tenga contacto con perros desconocidos o que el tutor ingrese con zapatos sucios desde la calle, ya que el calzado es un “transporte” habitual de parásitos hacia el interior de la casa.

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