Las negociaciones que el chavismo intentó con Estados Unidos y que el mismo Maduro terminó rehusando
El principal operador del chavismo intentó lograr “acuerdos puntuales” con el enviado especial de Trump, pero las gestiones naufragaron ante la negativa absoluta de Maduro a discutir su salida del poder.
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Detrás de la retórica pública de confrontación, existió un canal de comunicación subterráneo que intentó desactivar la bomba de tiempo en Venezuela. Sin embargo, la operación militar ejecutada este sábado por Estados Unidos confirma el fracaso absoluto de esos intentos diplomáticos.
Según revela el análisis de El País, hubo contactos directos entre Caracas y Washington, pero toparon con un muro infranqueable: la negativa de Nicolás Maduro a negociar su salida del poder.
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El principal operador político del chavismo, Jorge Rodríguez, fue el encargado de llevar a cabo estas delicadas gestiones. Del otro lado de la mesa —virtual o física— se encontraba Richard Grenell, enviado especial de la Casa Blanca para Misiones Especiales de la administración Trump. El objetivo del régimen venezolano era alcanzar “acuerdos puntuales” que permitieran oxigenar al gobierno y reducir la presión.
La línea roja de Miraflores
A pesar de los esfuerzos de Rodríguez, las conversaciones fueron infructuosas. La razón del colapso diplomático fue una condición inamovible impuesta por Nicolás Maduro: su permanencia en el cargo.
Fuentes cercanas al mandatario confirman que la posibilidad de un acuerdo que derivara en su salida del Palacio de Miraflores “ni siquiera había estado encima de la mesa”. Maduro, quien gobernaba con un círculo de confianza cada vez más reducido, dejó claro a su entorno que “aquí nadie se rendía” y que estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias antes que firmar su propia partida.
Esta intransigencia condenó al fracaso la vía negociada. Mientras Jorge Rodríguez intentaba maniobrar políticamente con Grenell, Maduro se atrincheraba bajo la premisa de que no había transición posible que lo excluyera.
Finalmente, ante la imposibilidad de un pacto político y la certeza de que el líder chavista no se iría “por su propio pie”, Washington optó por la vía de la fuerza, ejecutando la extracción que puso fin al nudo gordiano de la crisis venezolana.