“Acá no tenemos rejas ni cercos eléctricos”: Pareja de adultos mayores chilenos migra a Costa Rica por más seguridad
Una profesora y un prevencionista de riesgos decidieron dar esta paso a sus 73 años.
Producciones Vega
Un matrimonio chileno decidió comenzar de nuevo en Costa Rica luego de vivir un violento asalto en su hogar de Villa Alemana en diciembre de 2022.
Se trata de Guillermo Cárdenas, prevencionista de riesgos, y Blanca Moreno, profesora de biología y ciencias, quienes optaron por dejar Chile en busca de seguridad y tranquilidad.
“Costa Rica es un país muy chiquito y sumamente tranquilo. La gente es muy amable y cariñosa, siempre está dispuesta a ayudar en lo que uno necesite”, relató Cárdenas a LUN, destacando la amabilidad que los cautivó desde sus primeras visitas a San José, capital del país.
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Hoy, con más de dos años instalados en la ciudad de Esparza, a una hora y media de San José, la pareja asegura estar plenamente adaptada.
“La paz y la tranquilidad que tenemos hoy en día son impagables. Si bien es un país bastante caro, lo que realmente buscamos es seguridad. Acá no tenemos rejas ni cercos eléctricos. Puedo dejar la puerta abierta de la casa. En todos los países hay delincuencia, pero es demasiado lo que está pasando en Chile”, señaló el prevencionista.
El violento episodio que les hizo dejar Chile
Cárdenas recordó que la experiencia del asalto fue devastadora. “Fue muy violento lo que nos ocurrió. Con mi mujer quedamos muy mal psicológicamente. Ese evento nos golpeó muy fuerte tanto por las heridas físicas como por las psicológicas, por eso tomamos la decisión de venirnos de la mañana a la mañana”, explicó.
La pareja partió con lo justo. “Nos vinimos con dos maletas, un bolso y una mochila. Nos recibió un amigo nuestro en San José. Estuvimos dos meses en su casa. Después nos quedamos en hostales y recorrimos un poco el país... decidimos comprar algo para vivir definitivamente”, relató Guillermo.
Ambos reconocen que la mayoría de quienes emigran son personas jóvenes. Y sobre aquello, el prevencionista comentó: “Al parecer, somos una excepción al emigrar con 73 años de edad, pero teníamos un respaldo económico que nos permitió asegurar un techo donde vivir tranquilos”.
“Ese respaldo lo logramos al ser ordenados en nuestros gastos y con visión de futuro, porque a nuestros tres hijos (...) Les dejamos una buena educación y una profesión (...) Nuestra misión está cumplida”, concluyó.