Reloj astronómico de Praga cumple 605 años de funcionamiento
El símbolo de la capital checa, que data de la época medieval, sigue funcionando y asombrando a los visitantes.
El reloj astronómico de Praga no es solo el símbolo de la capital checa, también
, periodo del que data.
Cumple 605 años funcionando a pleno rendimiento y asombrando a los turistas que visitan la plaza de la Ciudad Vieja. Google también quiso rendir su homenaje.
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Tiene tres componentes principales que lo convierten en un reloj singular. El primero de esos mecanismos es el cuadrante astronómico, que indica las 24 horas del día y representa las posiciones del sol y de la luna en el cielo, además de otros detalles.
Otra parte importante son las figuras animadas que, cada vez que el reloj da las horas, aparecen para hacer el anuncio. Se abren sus ventanas y se da lugar el llamado Paseo de los Doce Apóstoles.
La tercera pieza, pero no menos importante, es el calendario circular con medallones, que en un segundo mecanismo, bajo el reloj principal, representa los meses del año.
El reloj fue construido en 1410. Una estrecha escalera en forma de caracol conduce hasta el espacio donde se instala la maquinaria.
En el exterior, cuatro figuras alegóricas flanquean el mecanismo. Se tratan de la vanidad, representada con un espejo; la avaricia, un comerciante judío con su bolsa; la muerte, que es personificada como un esqueleto matando el tiempo; y la lujuria, que es representada por un príncipe turco con su mandolina.
Una simbología que pasa desapercibida para muchos visitantes son los números dorados que se encuentran sobre el fondo negro del reloj y que indican horas que comienzan a contarse desde la 1 de la madrugada, una particularidad respecto al horario convencional de Occidente, que inicia la cuenta a medianoche.
El reloj forma parte de un complejo, el del centro histórico de Praga, que fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1992. Muchos de sus vecinos creen que el mecanismo funciona como amuleto de la ciudad, ya que la última vez que se detuvo, en 2002, Praga sufrió las inundaciones más graves de su historia.