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La impresionante historia del piloto que sobrevivió tras salir disparado por la ventana de un avión

Uno de los auxiliares del vuelo sujetó sus tobillos para que no muriera.

David | Flickr (CC)
Por Scarlet Stuardo
Sábado 21 de Nov, 2020 - 12:38

Estos últimos días, se ha viralizado la historia de un accidente que vivió un piloto hace tres décadas y que no deja de sorprender.

Se trata del capitán Tim Lancaster de la aerolínea British Airways, quien  fue succionado por la ventana de un avión comercial cuando piloteaba a más de 5 mil metros de altura.

Según compartió el periodista y documentalista David Ferrier en su blog, el hecho ocurrió cerca de las 8:00 horas el 10 de junio de 1990 en un vuelo entre Brirmingham (Inglaterra) y Málaga (España) cuando una de las ventanas del avión se cayó y comenzó a succionar a Lancaster.

Tal como se ve en las imágenes viralizadas estos últimos días en Twitter, más de la mitad del cuerpo del hombre de 42 años salió por el orificio donde estaba la ventana pero sobrevivió gracias a que su asistente de vuelo alcanzó a sostener sus piernas.
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La fotos compartidas por el comunicador corresponden a una recreación realizada para un documental emitido hace quince años por el canal National Geographic, en donde se cuenta el accidente que se vivió mientras el avión viajaba con 81 pasajeros a bordo, además de seis tripulantes.

La ventana salió disparada de su lugar por una descompresión explosiva, después de que el avión se había estabilizado tras trece minutos de vuelo, y los pilotos se habían quitado sus cinturones en espera del desayuno. Fue ahí cuando el auxiliar de vuelo, Nigel Ogden, corrió y alcanzó a sujetar los pies del capitán.

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A pesar que los otros asistentes de vuelo intentaron ayudar a Ogden a devolver a Tim Lancaster al interior del avión en medio de la niebla que inundó la cabina, fue imposible hacerlo por los fuertes vientos que lo mantenían rígidamente apegado al exterior del transporte y la presión que provocaba que su cuerpo pesara un equivalente a 200 kilógramos, según un relato del auxiliar al diario The Sydney Morning Herald.
“Sostenía a Tim, pero mis brazos se estaban debilitando y resbalando. Pensé que lo iba a perder, pero terminó doblándose en forma de U alrededor de las ventanas. Su rostro se golpeaba contra la ventana con sangre saliendo de su nariz y un lado de su cabeza, sus brazos se agitaban y parecían tener unos dos metros de largo. Lo más aterrador es que sus ojos estaban muy abiertos. Nunca olvidaré esa mirada mientras viva”, recordó.
Mientras tanto, el copiloto Alistair Atchison aterrizaba forzosamente sin permisos y con riesgo de estrellarse con otro avión.
A pesar de lo increíble del relato, el capitán logró sobrevivir tras permanecer más de 20 minutos expuesto a vientos de 600 kilómetros por hora y una temperatura que descendió hasta los -17°C. El piloto alcanzó a ver la cola y motores de avión antes de perder el conocimiento por los golpes, se detalló en el sitio especializado Aviaton Safety.
Tras el accidente, fue atendido rápidamente en un hospital de Southampton (Inglaterra), resultado con heridas que no fueron vitales. Sorprendentemente, el capitán Tim Lancaster solo sufrió congelación, fracturas en el brazo y la muñeca y un pulgar roto”, detalló el diario señalado.  Por su parte, Nigel quedó con un hombro dislocado, la cara congelada y algo de daño por congelación en el ojo izquierdo tras sujetar al capitán.
Según una investigación de la empresa, posteriormente concluyeron que los pernos de la ventana estaban mal instalados: habían puesto unos más pequeños y que los requeridos.
“El parabrisas izquierdo, que había sido reemplazado antes del vuelo, se rompió por los efectos de la presión de la cabina cuando superó la retención de los pernos de sujeción, 84 de los cuales, de un total de 90, eran de menor tamaño. que el diámetro especificado”, detalló el citado portal.
Luego que la noticia se diera a conocer en todo el mundo, la Reina Isabel reconoció el heroísmo de la tripulación al poner a salvo al capitán y sus pasajeros. A pesar de “susto”, Tim Lancaster volvió a trabajar cinco meses después de su accidente.
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