Review | Luis Miguel, La Serie Temporada 2 – Capítulo 5: Qué extraño
Lo que empezó como un atisbo de amargura, se transforma en certeza. El segundo ciclo de la bioserie no alcanza el brillo de la primera al traicionar su gran capital: el melodrama a gran escala.
Luis Miguel, la serie
Por historia, el quinto capítulo de la segunda temporada de Luis Miguel, La Serie, tenía todos los ingredientes para ser una bomba: muerte, romance, maldad, épica, apariciones irrepetibles y grandes canciones. Pero no le bastó para consolidar el alza que se vio en el episodio anterior. Incluso, termina resultando un ejercicio para encontrarle razón a todos los que alimentaron por redes sociales la idea de que la segunda temporada es mucho más baja que su debut.
Ya hemos conversado la idea de que la gracia de la serie radicaba en el melodrama a gran escala: con presupuesto, con un personaje en plena exposición y con la voluntad de compartir secretos con su público, pero con moral de telenovela mexicana pura y dura al final. Por desgracia, ese afán de cercanía se reemplaza con más muros estéticos y trucos que buscan llevar a la bioserie a terrenos innecesarios.
Luis Miguel, la serie
De hecho, la idea de estar en Nueva York y conocer a su gran ídolo Frank Sinatra está más cerca de una secuencia calcada de una película de gangsters que de un momento de genuina realización. La onda mafiosa se contagia a lo que pasa en México, con un Patricio Robles desatado en su maldad calculada y con la abuela Matilde elucubrando lo propio como un Luisito Rey de bajo presupuesto.
La única reserva de emoción es todo lo relativo a Hugo López, que a lo largo de toda la serie es la personificación de la bondad y la sabiduría, junto con un rol paterno para el protagonista. Es un personaje que, además de ser el que es, representa e interpreta valores y luces que se contraponen y logran traspasar los meros hechos. En otras palabras: todo lo que no tiene que ver con el lazo de Hugo y Luis Miguel carece de la chispa y eso que vuelve entrañables y adictivas las historias.
Luis Miguel, la serie
Cuesta hablar del último capítulo de la serie sin refugiarse en los spoilers. Aparte de la información biográfica que, se supone, se comparte, y la desolación que deja la partida de la fantástica construcción que levantó el actor César Bordón, no hay mucha vuelta.
Las obviedades (las tres veces en que se subraya por qué el capítulo se llama «Te Extraño»), los lugares comunes en la construcción dramática (las cosas cuando están peor solo se ponen peor), y la solución «mágica» que significa terminar grabando igual con Frank Sinatra a pesar de los trucos del futuro manager malvado, son indicios de que lo que queda, será para cerrar la temporada con dignidad o seguir preguntándose qué pasó con la magia de la ficción en el camino.
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