Exsubsecretario Gabriel Gaspar sobre relaciones con Bolivia: «Chile no negocia su soberanía; si se acepta eso, podemos conversar otras cosas»
El cientista político y exdiplomático abordó en ADN Hoy los diálogos del Presidente Gabriel Boric con su par, Luis Arce, en la Cumbre de Jefes de Estado: adelantó que "los problemas con Bolivia no se van a arreglar en esta gestión, salvo que tengamos una política sostenida y creíble". Para la migración irregular, propuso pedir ayuda, por ejemplo, a la ONU, para erigir campamentos humanitarios.

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Balacera Santiago Quinta Normal - Richard Jiménez - ADN Hoy - 27 de marzo de 2023
03:10
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De relaciones internacionales sabe Gabriel Gaspar: fue embajador de Chile en Colombia entre 2006 y 2008, y en Cuba entre 2008 y 2010. Incluso antes, varias décadas atrás, a principios de los años 90, asesoró al ministerio de la Secretaría General de Gobierno en política internacional. Por eso, con la XXVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado terminada, y los acercamientos de Chile con Bolivia y Venezuela, junto con la migración como tema central del Presidente Gabriel Boric, la opinión de Gaspar adquiere relevancia.
Boric conversó con su par boliviano, Luis Arce, de migración irregular y tránsito fronterizo, además de minería. «Chile no negocia su soberanía», resumió el Mandatario. Y ese resumen fue replicado por Gaspar la mañana de este lunes, en ADN Hoy.
«Hay que asumir en realismo: los conflictos que han durado más de 140 años no se resuelven en cuatro años. Los problemas con Bolivia no se van a arreglar en esta gestión, salvo que tengamos una política sostenida y creíble a lo largo del tiempo. Parte de esa política es que Chile no negocia su soberanía. Si se acepta eso, podemos conversar otras cosas, peor no vamos a estar al vaivén de la coyuntura de la política interna boliviana sometiendo temas de Chile», advirtió el exdiplomático.
Así, a modo de consejo, planteó que se busquen intereses comunes, «construir un mecanismo para ello. Un ejemplo es el comité de fronteras, que existe, que no sé por qué no se ha hecho, pero ve el tránsito entre las fronteras (tráfico, contrabando)».
El tema de la migración irregular es, a su juicio, un tema «casi permanente» y por consecuencia, «no podemos esperar que se resuelva en un evento multilateral como la cumbre»: «Lo que corresponde es atender a las causas de la migración, en primer lugar: la situación de Venezuela, que mientras no se normalice tanto económica como socialmente, van a seguir saliendo migrantes. Y si se normaliza, es probable que no salgan, e inclusive que algunos regresen».
«Hay que tratar de ayudar a resolver esos problemas y no tanto transformarlos en factores de política interna», añadió luego.
Así las cosas, Chile no limita con Venezuela, sino con Perú, Bolivia y Argentina. Sobre el segundo de estos países (quizás desde donde más inmigrantes entran irregularmente), dijo el también cientista político que «este (el migrante) no es el único tema ni el más significativo. Hay dos fenómenos nuevos y muy importantes: uno, es la enorme y creciente división del partido de Gobierno, el MAS; y la disputa de Evo Morales con Luis Arce. Todo lo que se haga, en cualquier tema, va a repercutir en la pelea interna al interior del mas. Lo otro es una disminución acelerada de las reservas de divisas, que puede llegar a una devaluación de la moneda local. Esas son las inquietudes».
Soluciones
Una de las medidas que se ha tomado, al menos en Europa, por ejemplo, son los campamentos humanitarios. Ello derivaría de una ayuda internacional:
«Por ejemplo, pidiendo ayuda, como Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), el sistema de Naciones Unidas, que tiene experiencia en esto. Cuando devuelves a los migrantes ilegales, no se tiene mucho que hacer con ellos. Naciones Unidas tiene mecanismos que ha probado en distintos casos de migraciones súbitas, como Siria, que permite la instalación de campamentos humanitarios que en el caso boliviano no solo servirían para receptacionar a los migrantes que llegan, en el caso de la frontera chilena, sino también para atender a los de Desaguadero (Bolivia)».
También, cree el exsubsecretario, está el «programa de acogida» de Brasil.
Pero se necesita, además, cierta sistematización para la concreción exitosa de esta propuesta: «Primero, identificarlos quiénes son (los migrantes irregulares), y para ello la ONU tiene que trabajar no solo con Bolivia y Chile, sino también con Venezuela; ver cuál es su situación y de ahí cada país tiene su política migratoria. Mi opinión es que tenemos que discriminar: por ejemplo, todos los años pasan miles de trabajadores que vienen a la cosecha en Chile. Pasan legal y a veces ilegalmente. Regresan en marzo o abril. Ahí podemos establecer una visa de trabajo temporal, por cinco meses, que permita que ese trabajo sea legal, porque en torno al trabajo legal se desarrolla la trata de persona y tráfico ilegal».
«Hay que colocarlo en la primera prioridad, sobre todo para el norte. Creo que es una sensibilidad, más que ir a Colchane», cerró.
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