Director de Criteria: «La ciudadanía se aburrió del Presidente que pide disculpas o que reconoce haber aprendido de los errores»
Cristian Valdivieso ve en la ganada de terreno del Socialismo Democrático en el último cambio de gabinete "un relato bien clásico de lo que fue la ex Concertación, eso es parte de la renuncia del Presidente".

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Cristian Valdivieso, de Criteria, por cambio de gabinete - ADN Hoy - 13 de marzo de 2023
13:08
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El Partido Liberal salió del gabinete. Ese viernes, el pasado, el de los cambios, hubo sillas «distractoras» para la prensa (dijo la ministra del Interior, Carolina Tohá, y confirmó esta jornada el propio Presidente Gabriel Boric); nombres «espuma», que subían y bajaban; y un diagnóstico compartido: el Socialismo Democrático, una de las dos almas de la actual administración, tomó terreno.
«Suponía reequilibrar las fuerzas, pero en el fondo, tenía que ver con agregarle experiencia, conocimiento del Estado, años y, sobre todo, temple para poder articular un relato más orientado a la gestión. Eso es lo que hemos visto y, más allá de haber mejorado en las encuestas, y ad portas de una elección en mayo, decidió ejecutar el cambio», resumió Cristian Valdivieso, director de Criteria, la mañana de este lunes en ADN Hoy.
Luego agregó: «Posiblemente el cambio no fue todo el cambio que había pensado, hubo sillas que entraron y salieron, pero decidió darle curso a lo que racionalmente él tenía diseñado como su proyecto de Gobierno para el segundo año. Emocionalmente, probablemente al Presidente le cuesta hacer la pérdida, porque hay una pérdida respecto al proyecto original, y en esa renuncia el corazoncito probablemente le duele al Presidente. De pronto el Presidente tiene ciertas convicciones racionales y de pronto su corazón y sus emociones lo traicionan, pero mira por el retrovisor y vuelve».
Si bien es «temprano» aún para hablar de los resultados de una generación, advirtió Valdivieso, «este es un espacio de profundo aprendizaje, porque esta generación inevitablemente es la que seguirá teniendo espacios de poder y seguirá disputándolo en el país, y evidentemente su proyecto original, refundacional, cuestionador de los 30 años y los avances que había habido, un cuestionamiento profundo y prácticamente refundacional del modelo, fue derrotado ya en el plebiscito de septiembre pasado y con ello, una generación que tenía una idea de un país muy distinto al que habitaba».
«No obstante, esta generación tiene todo para aprender, un espacio de aprendizaje y crecimiento muy importante por delante, porque inevitablemente por un tema etario, son las generaciones que disputarán el poder hacia adelante», prosiguió.
Tránsitos y traiciones
A juicio del director de Criteria, el Presidente Boric ha transitado «muy rápidamente de un político impugnador, cuestionador, con tinte revolucionario -para qué recordar sus imágenes, sus escenas, con la polera de Jaime Guzmán-, que ha tenido que administrar una realidad que no era la que pensaba. En ese espacio de duda, del quién yo soy, el Presidente de la primera vuelta, el diputado, el dirigente estudiantil; versus el quién yo tengo que ser, porque la realidad me está imponiendo esto, que es el Presidente que quiere ser recordado como Patricio Aylwin, hay un quiebre profundo y supone la necesidad de traicionarse a sí mismo».
«Traicionarse es una palabra muy fuerte, pero que en términos políticos es muy pragmático, que tiene que ver con la famosa ética de responsabilidad. El Presidente tiene que traicionarse a si mismos y en esa traición de supervivencia, de pronto tiene vueltas al pasado y vuelve a querer a hacer guiños a su grupo de referencia, a su época de dirigente estudiantil y ahí nos encontramos con esas vueltas del Presidente que también se traduce en cómo se desenvuelve el gobierno muchas veces. Pero el Presidente, entre su corazón y su razón, en este cambio de gabinete, ha optado por la razón. Eso le duele, evidentemente, porque supone una renuncia, supone entregar más claramente el Gobierno al socialismo democrático o darle una fuerza que no hubiera imaginado en el origen, pero que entiende que tiene que hacerlo por la sobrevivencia de su programa político», profundizó luego.
La evaluación del Presidente Boric subió tras su despliegue por los incendios forestales que afectaron al sur del país. Ese puede ser una señal de lo que se viene en el segundo año: «Cuando se le ve al Presidente y al gobierno desplegados, en terreno, al servicio de las inquietudes, de las urgencias de los ciudadanos, articulando conversaciones con diferentes grupos de la sociedad civil, del mundo empresarial, generando amplios diálogos, materializando esos logros, la ciudadanía lo reconoce y lo valora positivamente».
«Si el Presidente ha decidido que este va a ser un año va a ser orientado a la gestión y consecución de logros, a la ejecución, tiene que ser capaz de asumir rápidamente la pérdida que ha tenido con la reforma tributaria, que no es igual, pero se parece a la pérdida en el plebiscito, que son dos ejes que han sido fundamentes. Rápidamente tiene que lamerse esas heridas y volver a gestionar y ponerse al servicio de la ciudadanía, buscando gestionar de la mejor manera y adecuadamente las cosas que hoy son más urgentes a las personas. Esas urgencias tienen que ver con la economía, con el crecimiento económico, con el control de la migración, con una fuerte impronta de la seguridad pública, no necesariamente con diálogos, sino con más represión, y ahí el Presidente choca con lo que tiene que ser con lo que imaginaba que iba a ser. En la medida que hace la transición, la gente empieza a valorarlo y entiende que, más allá de las cosas ideológicas, entiende que más allá de las cosas ideológicas, hay un Presidente gobernando para Chile y sus urgencias», desarrolló Valdivieso.
Tohá
El columnista de El Mercurio, Carlos Peña, planteó que es la minitra del Interior, Carolina Tohá, quien está gobernando hoy en día. Y si bien el director de Criteria aterriza que «no es tan alejado de la realidad», por un tema de agenda (control migratorio, seguridad pública), añadiría también el rol de Marcel y la agenda de crecimiento económico y cuidado de las finanzas públicas:
«Es un relato bien clásico de lo que fue la ex Concertación. Eso es parte de la renuncia del Presidente: no es que esté Gobernando Carolina Tohá, sino que ciertas ideas matrices de lo que pudiera ser el Socialismo Democrático, la ex Nueva Mayoría o la ex Concertación, como queramos llamarlo, ciertas ideas matrices sobre cómo gestionar el Estado están teniendo una impronta más fuerte en el Gobierno y debieran tenerla en mayor medida en razón del cambio de gabinete. Esa es la renuncia y la dificultad para el Presidente de hacer el gobierno que puede hacer y no lo que quisiera hacer».
Hacia el final, concluyó: «Durante el primer año, si se hace una mirada amplia, hemos tenido a un presidente que ha ido aprendiendo de sus errores. La ciudadanía se aburrió del Presidente que pide disculpas o reconoce haber aprendido de los errores. Eso está aburrido. Ahora lo que se quiere es que el Presidente gestione. Ahora esta él cruzando la frontera desde lo que quería a lo que tiene».
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