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Música clásica y pop: “Letra y música” revisó las inspiraciones “selectas” de grandes canciones

En su columna de Ciudadano ADN, Ricardo Martínez presentó varias piezas del repertorio clásico que son de conocimiento popular, y que incluso han sido reversionadas por músicos pop, contribuyendo a que sean transversalmente conocidas.

Por Ciudadano ADN
Miércoles 27 de May, 2020 - 18:50
Actualizada el Miércoles 27 de May, 2020 - 19:33

Hay muchas piezas del repertorio de la música clásica (o selecta, como prefiere llamarla el académico de Literatura Creativa UDP Ricardo Martínez) que todos hemos escuchado alguna vez, y que incluso han sido reversionadas por músicos pop, aunque desconocemos su origen. ¿Cuál es el origen de estas melodías doctas que se volvieron populares? Para ilustrarnos al respecto, Martínez hizo una acabada revisión en su columna “Letra y música”, en Ciudadano ADN.

“Lady Lynda”, The Beach Boys, canción de 1979, “cuando ya venían de capa caída y habían cambiado la mayor parte de sus integrantes” está abiertamente basada en la Cantata 147 de Johann Sebastian Bach. “Toma la misma melodía, no es que se inspire, agarre una cosa o tenga un aire”, precisó Martínez, contando que a los californianos “alguna vez los llamaron los Bach Boys, y con el disco Pet Sounds dan origen al pop barroco”.

Los Merry Melodies, clásicos cortos animados de la Warner Brothers, tenían una melodía que popularmente recuerda al amanecer. Su origen viene de “La mañana” de la suite “Peer Gynt”, obra del noruego Edvard Grieg. Según contó Martínez, en aquellos años la empresa contaba con un sello discográfico que tenía un amplio archivo de música selecta. El músico Carl Stalling era el encargado de “piratearlas”, mientras que guionistas como Michael Maltese y el equipo de dibujantes eran los encargados de conectarla con las situaciones de las caricaturas.

“All by myself” de Eric Carmen, clásico utilizado en innumerables películas y series para graficar la soledad y el despecho amoroso, “como cuando Bridget Jones se estaba comiendo ese pote de helado mientras llegaba el Año Nuevo” está basada en una secuencia melódica de piano de un concierto de Sergei Rachmaninoff, específicamente el Concierto de Piano Nº 2 Op.18 (II. Adagio Sostenuto). Martínez recordó que, a fines de los años 60 y principios de los 70, “los músicos se inspiraban mucho en música selecta para hacer canciones. Además, habitualmente eran los mismos sellos los que producían la música pop y la selecta”.

El español Miguel Ríos fue quien popularizó el “Himno a la alegría” en la década del 70, con la orquesta de Waldo de los Ríos y editado por el sello Hispavox, que también tenía un importante catálogo de música selecta. Su melodía está basada en el cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven, y la letra original proviene del alemán Friedrich Schiller. Su adaptación pop se convirtió en un himno de la unidad que alcanzó una gran repercusión en las radios latinoamericanas de esa década, incluso usándose en Chile como tema central de la primera Teletón, en 1978.

La “Marcha turca sobre las ruinas de Atenas”, de Ludwig van Beethoven, podrá sonar de nombre a pocos, pero su melodía remite nada menos que a la canción característica de “El Chavo del Ocho”. Sin embargo, la melodía televisiva corresponde a “The Elephant Never Forgets”, del francés Jean-Jacques Perrey, quien también es artífice del tema central de “El Chapulín Colorado”.

El preludio del “Te Deum” de Marc-Antoine Charpentier es otra música vinculada con la televisión clásica, ya que en Chile fue utilizada como cortina de programas como “Campeonato estudiantil” o “Un millón para el mejor”, además de varias ediciones del festival Eurovisión. La pieza de este músico barroco francés “fue rescatada en 1953, antes estaba perdida”, según contó Martínez.

Por su parte, Aldo Schiappaccasse recordó que, cuando el fallecido director Gonzalo Bertrán la escuchó en un documental de los Juegos Olímpicos, “se rayó” con la música y la terminó ocupando para varios programas de Canal 13, incluso transmisiones deportivas.

El ejemplo “más clásico de todos”, según Martínez, es el Canon en Re de Johann Pachelbel. Un músico muy poco conocido en su época, que fue rescatado a principios del siglo XX cuando se descubrieron partituras suyas. En décadas posteriores, y tras su edición en disco, su música se volvió tan importante que fue “pirateada por innumerables músicos pop”. Su secuencia de acordes, llamada Progresión de Pachelbel, es reconocible en canciones de los años 90 o inicios de los 2000 como “Basket case” de Green Day, “Don’t look back in anger” de Oasis, “Go West” de Pet Shop Boys, “Torn” de Natalie Imbruglia o “Sk8er Boi” de Avril Lavigne. Incluso, contó Martínez, en Spotify “está lleno” de listas de canciones que usan el canon.

El público de Ciudadano ADN también participó recordando piezas como la “Suite Karelia” de Jean Sibelius, adaptada como la clásica cortina de las transmisiones deportivas de TVN. Martínez aprovechó de recordar que “la gran cantidad de música de continuidad que se utilizaba principalmente en la televisión de los 80” proviene de piezas clásicas, algunas de ellas ralentizadas, ya que la música barroca “era mucho más rápida”.

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