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Así es el día a día de la olla común del campamento Felipe Camiroaga de Viña del Mar

“Todo suma: nuestro ADN es ayudar” conoció la realidad de uno de los campamentos más grandes de Chile, donde viven cerca de 1.000 familias.

Por Ciudadano ADN
Martes 14 de Jul, 2020 - 00:35

El campamento Felipe Camiroaga de Viña del Mar es el segundo más grande de todo Chile, con 1.000 familias organizadas en 14 comunidades o comités de vivienda. Hasta ese lugar llegó la campaña solidaria de Radio ADN, con la colaboración de nuestros auditores.

Si quieres ser parte de “Todo suma: nuestro ADN es ayudar”, colaborando o buscando ayuda, comunícate al +569 7772 7572.

Mariela Aravena es una de las dirigentas del campamento, y comenzó a organizar ollas comunes “por la necesidad de ayudar a la comunidad. Acá tenemos mucha cesantía”, según relató, en contacto con Ciudadano ADN. Fue la directiva del campamento, junto con varios vecinos, los que comenzaron a recibir donaciones, primero de los mismos vecinos. “La idea era hacer tres comedores a lo largo de todo el campamento, pero la ayuda era poca”, por lo que debieron buscarla en el exterior.

Mientras adelanta que prepara para hoy “un rico charquicán de carne y ensalada de zanahoria con repollo”, Mariela cuenta que, además de su comunidad, está trabajando para cuatro más que hasta ahora no han podido organizarse. La cruzada solidaria empezó entregando 90 almuerzos, y hoy van en 200. “Se ha ido sumando más gente, porque cada día hay más gente que se queda sin trabajo. La mayoría acá son ambulantes que trabajan al día a día, y hoy no pueden salir”.

En la comunidad, contó Mariela, han tenido personas con Covid. “El Estado no ayuda mucho, así que entre los mismos vecinos ayudamos a las familias”. Son ellos quienes se encargan de “ir a dejarles su bolsita con alimentación, sus canastas con verduras y mercaderías para que no salgan y no expongan al resto. Así nos cuidamos entre todos”.

Por eso, insistió, “todos los aportes que lleguen son necesarios. Todo va sumando”. Entre los vecinos siguen tratando de recolectar cooperaciones, “pero no podemos exigir mucho”. Mariela expresó que “hay bastante gente que no sabe la realidad de los campamentos, sería bonito para nosotros que prestamos una función, ponemos la mano de obra pero es importante que nos ayuden en recursos”.

Mariela tiene dos hijos: uno de 20 y una de 11 años. “Están bien. No pueden salir por el tema del virus, pero vienen un ratito a ayudarnos a las chiquillas en la cocina”. El miedo al contagio no está ausente. “Lo hemos conversado, pero ayudar es más fuerte. Uno ve tanta necesidad aquí que no puede quedar ajena. Si no se pierde el miedo, la gente lo pasa mal”.

La dirigenta agradeció a la ONG Moviendo Chile, que “se organizaron y juntaron sus platitas para ayudarnos a nosotros”, con cajas, mascarillas y guantes, al igual que Tuiteros Solidarios y hasta el club Everton. “Si hay algún auditor que pueda ayudarnos con lo que pueda, nosotras vamos a estar muy agradecidas”, invitó Mariela. “No saben cuánto esta ayuda es muy importante para nosotras, y para las personas que les llega su platito de almuerzo. Es bonito cuando uno se va uniendo como comunidad, ayudamos al prójimo y nuestro corazón queda llenito”.

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