Música

Cumbre de música de cámara en el Municipal de Las Condes

Como parte de la temporada de la Universidad Mayor, la cellista Katharina Paslawski y el pianista Luis Alberto Latorre brindaron un logrado concierto con obras de Chopin y Prokofiev.

@Teatro Municipal de Las Condes
Por Álvaro Gallegos
Miércoles 17 de Ago, 2022 - 13:37
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Una jornada de altísimo nivel musical se vivió en la última fecha de la temporada de conciertos que ofrece el Conservatorio de la Universidad Mayor en el Teatro Municipal de Las Condes. Música de cámara hecha con prolijidad, atención al detalle y depurada técnica en manos de dos notables intérpretes de nuestro medio artístico.

La cellista polaca Katharina Paslawski, integrante de la Filarmónica de Santiago, ha brillado en instancias de interpretación camerística. Mientras que el premiado pianista Luis Alberto Latorre, quien hace solo unos meses protagonizó un hito al estrenar en Chile el Concierto de Witold Lutoslawski, no solo es un eximio solista, sino que también un maravilloso cultor de formatos íntimos, en que su instrumento va a la par de otros.

Ambos han trabajado extensamente juntos, y esa afinidad es palmaria en todo instante. Esa cualidad telepática entre intérpretes que siempre alabamos en música de cámara se mostró acá en su mejor versión, y es que toda inflexión, toda gradación de volumen, iban siempre muy conjuntadas.

El arranque fue con un arreglo para cello y piano del Estudio No.7 Op.25 de Frederic Chopin. Una transcripción de Auguste Franchomme, que distribuye de manera inteligente el material entre ambos instrumentos. Sería un anuncio de lo que se viviría en la segunda parte del concierto.

Luis Alberto Latorre y Katharina Paslawski

Luis Alberto Latorre y Katharina Paslawski

Le siguió inmediatamente la Sonata para cello y piano en Do mayor Op.119 de Sergei Prokofiev. En menos de media hora, el querido compositor ruso concentra rico material, donde la amplitud de colores utilizados no opaca su aspecto melódico. Un momento especial se vivió en el segundo movimiento, en que el segundo tema resultó apabullante.

Uno se pregunta porque las obras de cámara de Chopin no tienen mayor exposición. Sin duda, el genio superlativo del compositor polaco para el piano se transfiere a estas otras obras, donde la Sonata para cello y piano Op.65 asoma como una obra maestra tardía. La eficiencia técnica de la dupla Paslawski/Latorre mantuvo el carácter expresivo, y por cierto romántico de la pieza.

Ante los entusiastas aplausos, el dúo se despidió con otro arreglo, el emotivo Preludio No.4 de Chopin, uno de los más conocidos de aquel ciclo de piezas.

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