Música

La consagración discográfica de Claudio Pérez-Llaiquel

El compositor chilote visitó Santiago para registrar un vinilo con sus obras de cámara, y conversó con ADN sobre este proyecto y sus inspiraciones.

Claudio Pérez-Llaiquel
Por Álvaro Gallegos
Miércoles 24 de Nov, 2021 - 16:17
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En un país tan centralista como Chile, dedicarse a la composición en localidades alejadas de los centros urbanos mayores se vuelve un desafío que puede ser a la postre motivante e inspirador.

Para Claudio Pérez-Llaiquel (n.1982, Queilen) era un deber moral fijar su residencia en la Isla Grande de Chiloé, y su capital, Castro. “Fue una decisión compleja en su inicio, porque me formé en Santiago, donde viví ocho años, y me había acostumbrado a la oferta cultural”, relató el músico a ADN.

“También era consciente de la precariedad que teníamos en Castro en ese aspecto, sobre todo en oportunidades de apreciar la cultura, y mis propios profesores me decían que podía ser una misión mía estar en Chiloé, y trabajar con jóvenes, mientras que en Santiago está lleno de compositores”, detalló.

Es parte de su credo artístico: “Los artistas tienen una función social, y la historia de la música occidental tiene ejemplos de eso, por lo que me inspiró a volver a la isla y crear acá“. Pérez-Llaiquel estudió composición con Guillermo Rifo en la Escuela Moderna de Música, y en Castro además de componer, cultiva el jazz desde el piano, participando en los conjuntos Patrimoniosurgente y Anklaje, donde se funden la improvisación con influencias locales.

Me apasiona la improvisación, la capacidad de desarrollar ideas musicales en el momento, sin marcos previos tan previsibles. Yo vivo en un espacio en que la naturaleza se expresa fuerte y de manera imprevista, siempre hay algo de aleatorio”, comentó sobre este aspecto de su quehacer.

Y otro elemento del cual se nutre son sus raíces huilliches (“los mapuches del sur”, se apura en acotar): “El mestizaje del continente no ha sido asumido de manera tal, y alguna vez un amigo me decía que, si uno no aprende a hablar de las cosas que te rodean, se termina balbuceando historias de otro. Esa consciencia de mis raíces con su cosmovisión, sus creencias, se entremezclan con lo chileno, en una búsqueda de identidad”. Y añadió: “Alejo Carpentier decía que la originalidad se basa en los orígenes”.

Dos de sus piezas más difundidas reflejan ese compromiso: “Piuque”, que significa corazón en mapudungún, para flautas más la voz grabada de Elicura Chihuailaf, y “Lafkenmapu”, para fagot y cuerdas.

En vinilo para la posteridad

Mientras su nombre empieza a ser reconocido más allá de Chiloé, y prepara próximas colaboraciones con solistas y agrupaciones, tales como la Sinfónica Municipal de Copiapó, el compositor visitó Santiago para trabajar en su primer disco, que será publicado en vinilo y plataformas digitales por Aula Records, el sello de la Universidad de Santiago (USACH)

“Esperamos que se edite el próximo año, coincidiendo con We Tripantu”, explicó. “Contendrá dos obras de cámara, una por lado. Mi Cuarteto de Cuerdas No.1, que tiene cinco movimientos, y que lleva intercalados paisajes sonoros, grabados en diferentes situaciones en la isla, por ejemplo, uno se llama Vals Nocturno, y le preceden cinco segundos grabados en un estero de Chiloé, a las 2AM”.

La otra pieza es un quinteto de vientos con poesía, titulado “De Indias”: “También tiene cinco movimientos, donde se lee un poema al inicio de cada uno. Son textos de Nelson Torres, quien obtuvo el Premio Municipal de Santiago en 1991. Los poemas tratan de un narrador en primera persona indígena que relata su experiencia siendo ‘conquistado’ por los españoles”.

El álbum fue grabado en el Estudio Madreselva con dos elencos de la USACH, el Cuarteto Estación y el Quinteto USACH, donde sus miembros además integran la Orquesta Clásica de esa casa de estudios.

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