Poder femenino en la Sinfónica de Antofagasta
El concierto inaugural de la orquesta nortina contó con la aplaudida participación de la directora argentina Natalia Salinas, y la clarinetista nacional Kathya Galleguillos.
La directora argentina Natalia Salinas y la clarinetista nacional Kathya Galleguillos
Vuelve la música clásica a la capital, y la primera en abrir los fuegos fue la Orquesta Sinfónica de Antofagasta. Significativamente, su concierto inaugural el viernes 6 de marzo no desconoció la fecha que antecedía por solo dos días, y dos mujeres fueron las protagonistas del evento realizado en el Teatro Municipal de la «perla del norte». Una en la batuta, y otra como solista.
La maestra argentina Natalia Salinas se ha posicionado rápidamente como una batuta fuerte a nivel continental, dando mayor visibilidad a la paridad de género que ya es un hecho para un rol tan fuertemente dominado por los hombres en la historia, como es la dirección de orquesta.
Y junto a ella, una intérprete nacional de gran nivel, merecedora de mayor exposición mediática. La clarinetista Kathya Galleguillos brilla por el bello sonido que consigue de su instrumento, la diversidad de proyectos en que ha participado, y por su cabal disposición a cultivar la música de nuestro tiempo, especialmente la de creadores nacionales.
La directora argentina Natalia Salinas
Galleguillos interpretó junto a las cuerdas de la OSA la obra «Fugaz Éxtasis de una Madrugada», del cada vez más consagrado joven compositor Manuel Bustamante. Se inicia con una delicada cadenza del clarinete, como de ensueño. Las cuerdas entran configurando una atmósfera que recoge la quietud previa a las horas del amanecer. El suave tejido de material va mutando a una danza, para luego dar paso a un clímax, el que se cierra la obra rápidamente, dejando una sensación de gusto a poco. Es como un torso que llama a gritos ser complementado con mayor desarrollo.
La interpretación de Galleguillos fue una delicia musical que iluminó sonoramente el espacio nortino. Música hecha con dedicación y profesionalismo, que el público supo coronar con fuertes aplausos. Afortunadamente la clarinetista tenía un encore bajo la manga, una sencilla pieza titulada “Ternura”. Esta fue escrita por el fagot solista de la Filarmónica de Santiago, Zilvinas Smalys. La melodiosa miniatura inspira sentimientos de paternidad, y una acertada selección para seguir apreciando la sensibilidad de la solista en el clarinete.
La clarinetista nacional Kathya Galleguillos
La obra solista fue flanqueada por Ludwig van Beethoven, en el aniversario 250 de su natalicio que se celebra en todo el mundo. Primero, la Obertura «Las Creaturas de Prometeo» y al final la Sinfonía No.1 Op.21. Problemas puntuales, sobre todo en los violines primeros, no ensombrecieron el trabajo de Salinas, quien impuso una visión equilibrada para ambas piezas, rica en matices, y aunando fuerza interpretativa con cristalinidad clásica.