Internacional

La CIA espió durante décadas a gobiernos extranjeros a través de empresa suiza

Crypto AG, propiedad de la agencia estadounidense y de la inteligencia de Alemania Occidental, prestaba servicios de encriptación y líneas de comunicación seguras a más de 120 países.

Getty Images
Por Francisco Espinoza
Miércoles 12 de Feb, 2020 - 13:25

Durante más de 50 años, la CIA y los servicios de inteligencia de la entonces Alemania Occidental (BND por sus siglas en alemán) espiaron a una decena de país a través de la empresa Crypto AG.

De acuerdo con una investigación de The Washington Post, el canal alemán ZDF y el suizo SRF, la compañía helvética fabricaba y vendía dispositivos de encriptación y líneas de comunicación seguras a más de 120 gobiernos.

Países como Irán, juntas militares de América Latina, naciones rivales como India y Pakistán, Estados miembros de la OTAN como España, la ONU e incluso el Vaticano adquirieron los dispositivos.

“Estas agencias de espionaje manipularon los dispositivos de la compañía para poder romper fácilmente los códigos que los países usaban para enviar mensajes cifrados”, dice la investigación.

Los orígenes de la empresa se remontan a la Segunda Guerra Mundial, cuando la creó Boris Hagelin, un empresario e inventor nacido en Rusia pero que huyó a Suecia cuando los bolcheviques tomaron el poder. Cuando los nazis ocupaban la vecina Noruega en 1940, Hagelin decidió emigrar de nuevo, ahora a Estados Unidos.

El inventor llevaba consigo la máquina encriptadora M-209. Según la historia interna de la CIA, era necesario controlar a Hagelin para que limitara la venta del codificador solo a países aprobados por Washington. Crypto no debía caer en manos de los soviéticos, los chinos o los norcoreanos. Esos países nunca fueron clientes de la compañía.

Sin embargo, los agentes de la CIA obtuvieron información valiosa de Pekín y Moscú a través de las interacciones de estos países con servicios secretos o diplomáticos de naciones que sí tenían los aparatos de cifrado.

Además de información, Crypto reportó ganancias económicas. Según la CIA, en 1975 la compañía ganó más de 51 millones de francos suizos (unos 47,8 millones de euros).

Rubicón (como se llamó más adelante) permitió años de acceso a las comunicaciones de otros Gobiernos. Por ejemplo, en 1978, cuando los líderes de Egipto, Israel y EE.UU. se reunían en Camp David para negociar un acuerdo de paz, la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, en sus siglas en inglés) escuchaba de forma secreta las comunicaciones del presidente egipcio Anwar el-Sadat con El Cairo.

También, de acuerdo con el medio estadounidense, “proporcionó información de inteligencia sobre el ejército argentino a Gran Bretaña durante la Guerra de las Malvinas, rastreó las campañas de asesinato de dictadores sudamericanos y sorprendió a los funcionarios libios felicitándose por el bombardeo de una discoteca de Berlín en 1986”.

Los alemanes abandonaron el programa hacia finales de los noventa; la CIA continuó. Crypto se fue disolviendo y dejó de existir en 2017. Ahora existen Crypto International y CyOne; la primera asegura que nunca supo nada de la trama de Crypto, y la segunda no emitió comentarios.

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