Lucho Hernández revisó el top ten de los momentos más polémicos de la historia del Festival de Viña

Por Ciudadano ADN
Viernes 21 de Feb, 2020 - 21:44
Actualizada el Viernes 21 de Feb, 2020 - 22:15

Cuando existe preocupación por el carácter político que podría tener el Festival de Viña 2020, es bueno recordar que, en diversas épocas y con Chile bajo diversos regímenes, el certamen viñamarino siempre ha sido político.

La tensión social e ideológica que vive el país, de alguna forma u otra, ya sea por los artistas o por la organización, siempre termina rebotando en la Quinta Vergara. Por eso, el periodista Lucho Hernández presentó en Ciudadano ADN su top ten de los momentos que, por la polémica que generaron, marcaron a fuego el certamen viñamarino.

Partiendo por Viña 1975, cuando Roberto Carlos saludó al general Augusto Pinochet, presente en primera fila de la Quinta Vergara. La presencia del artista brasileño en la parrilla viñamarina, según cuenta el mito, habría sido solicitada por la mismísima Lucía Hiriart.

La cantante Marcela “Maché” Sánchez representó a Perú en Viña 1988 con la canción “No vas a hacerme el amor”, pero fue eliminada por plagio, aunque se cree que la verdadera razón fue porque decía 60 veces la palabra “no”, meses antes del inminente plebiscito que definía la continuidad de Pinochet. El temor a que el público coreara la opción pudo más. Pese a todo, la cantante se convirtió en reina de Viña ese año.

En el mismo año, Richard Page, líder de Mr. Mister, comenzó su presentación en Viña saludando a “los actores chilenos amenazados de muerte”, por lo que fue conminado por la organización a dar una curiosa explicación: ‘no soy un político, pero los amo’, lo que se interpretó como un forzoso pedido de disculpas.

Viña 1976 también estuvo marcado por la tensión política, cuando la orquesta de Horacio Saavedra es interrumpida por un animador anunciando la presencia en el público de “su excelencia, el Presidente de la República”, nuevamente el general Pinochet, “que recibe el homenaje del público chileno”. Otra que saludó al dictador ese año fue la cantante española Mari Trini, que incluso le lanzó una rosa blanca desde el escenario.

Nuevamente en Viña 1988, la organización se negaba a darle la gaviota a José Luis Rodríguez, pese a que el público la pedía a gritos por cerca de 20 minutos. Ahí fue cuando El Puma lanzó su recordada arenga “a veces hay que escuchar la voz del pueblo”. Finalmente, el venezolano igual se llevó el premio.

Avanzando hacia Viña 2003, Jorge González, como líder de Los Prisioneros, realizó una memorable presentación con referencias a temas valóricos, a la prensa, a la xenofobia, a la Iglesia Católica y al propio Canal 13, a cargo del certamen. Luego, se repitió el plato como solista el 2013, donde se lanzó un mordaz discurso previo a las elecciones presidenciales donde saldría electa Michelle Bachelet, y refiriéndose al asesinato del dirigente sindical Juan Pablo Jiménez.

En Viña 2012, Manuel García presenta una copla que hace directa alusión al movimiento estudiantil del 2011, donde inscribe la recordada frase “los estudiantes no lo dejarán dormir si usted no los deja soñar”, dirigida al presidente Sebastián Piñera.

Viña 1974 fue un certamen que marcó historia desde el momento en que el humorista Bigote Arrocet se puso de rodillas para cantar “Libre”, lo que se consideró una directa alusión al Golpe Militar que dio fin al gobierno de Salvador Allende. Incluso, entre ese año y 1981, y producto de la tensión política, la competencia folclórica estuvo suspendida.

Un año antes, en Viña 1973, uno de los festivales más políticos que se recuerde, Quilapayún y Los Huasos Quincheros -representantes de formas claramente opuestas de entender el país y su cultura- dividieron de forma irreconciliable al público de la Quinta Vergara.

Fenómenos que podrían repetirse en un Viña 2020 que se desarrolla en medio del estallido social más fuerte de las últimas décadas en Chile.

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