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Téngalo en Cuenta: ¿Cuáles son las trabas que encuentran las mujeres para abrirse paso en carreras técnicas?

Estudio de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) dio luces sobre la falta en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres en el ámbito de las ciencias, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas.

Téngalo en Cuenta: ¿Cuáles son las trabas que encuentran las mujeres para abrirse paso en carreras técnicas?

El año 2022 se asoma desafiante para la anhelada reactivación de los puestos de trabajo perdidos a lo largo de la pandemia. “Hemos recuperado un 78% de los 1.855.354 empleos perdidos en la pandemia”, dijo hace pocos días el ministro del Trabajo, Patricio Melero, al conocerse la baja anual de 3 puntos porcentuales el desempleo entre noviembre y enero, que alcanzó 7,3% según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El tema cobra especial relevancia en la antesala de un nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, contexto en el cual un nuevo estudio elaborado por la Universidad Alberto Hurtado (UAH) da luces sobre las posibilidades a las que pueden acceder las egresadas de diferentes carreras técnicas a un campo laboral satisfactorio y rentable.

Según el trabajo “Prácticas Profesionales de estudiantes mujeres en áreas masculinizadas de la Educación Técnico-Profesional media y superior”, a la que tuvo acceso Téngalo en Cuenta de ADN Hoy, “las carreras de las ciencias, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) constituyen uno de los espacios educativos y laborales donde las mujeres han tenido menos oportunidades y más barreras”.

“Esto ocurre -agrega el texto- en áreas STEM asociadas a rubros tradicionalmente masculinos como la Construcción, Metalmecánica, Minería, Electricidad y Electrónica, entre otros”.

Si bien de acuerdo a las cifras del Servicio de Información de Educación Superior, el 53% del estudiantado de Educación Técnico Profesional correspondió a mujeres durante el año 2021 y el 47%, a hombres, gran parte de sus programas de estudio adolecen de una alta segregación por género, pues se asocian a campos ocupacionales “donde prevalecen los roles tradicionales entre hombres y mujeres”, de acuerdo al estudio.

En particular, la matrícula femenina en la Educación Técnico Profesional media y superior vinculadas a las áreas STEM es, en promedio, 17,7% y 11,2%, respectivamente.

Los números

De acuerdo al estudio, si se hace un “zoom” al 17,7% de mujeres que accede a la Educación Técnico Profesional media, sólo el 11,3% de ellas accede al rubro de la Metalmecánica; sólo el 13,5%, a la Electricidad y Electrónica; el 23,3%, a Tecnología y Telecomunicaciones; el 25,3%, a Construcción y el 41,2%, a Minería. Sólo en Química se observa un mayoritario 62,5%.

En tanto, en la ETP superior, del 11,2% de mujeres que accede a esta modalidad, sólo el 4,4% accede a Electricidad y Electrónica; el 5%, al área de Mecánica y Automatización; el 11,3%, a Tecnología y Comunicaciones; el 19,2%, a Construcción y el 29,8%, a Minería.

Uno de los principales hallazgos del estudio consiste en que se han observado cambios en el mundo laboral y un aumento de la participación femenina en rubros masculinizados. “Esto estaría facilitado por los cambios culturales en curso y una mayor apertura a relaciones igualitarias entre los géneros, presentes especialmente en la disposición y actitud de las generaciones más jóvenes”, advierte el texto.

Además, alude a que el entorno familiar es clave a la hora de que las jóvenes opten por estas carreras: “padres y madres muestran una mayor apertura a que sus hijas opten por especialidades y carreras de la ETP vinculadas a rubros masculinizados”, subraya.

Sin embargo, a pesar de estos avances y de la aparente ausencia de distinciones en el quehacer educativo, “la invisibilización de diferencias lleva a desestimar acciones que propicien una mejor integración de estudiantes mujeres a espacios educativos con predominancia masculina”.

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Prácticas no garantizadas

El gran salto entre la carrera y el mundo del trabajo son las prácticas profesionales y son, además, el requisito para acceder a la titulación. Sin embargo, los contextos no son los mismos entre las estudiantes que salen de la Educación Técnico Profesional.

El estudio nombra el testimonio de una titulada en Minería de educación media: “Antes de salir de cuarto medio teníamos que postular, entregarle nuestro currículum a la profesora a cargo del área (…) y ella los enviaba a la empresa… Creo que ella igual escoge, y después la empresa hace como una etapa de preselección, como que llaman a todos los que postularon, y ahí van dejando quiénes sí, quiénes no”.

La situación es muy distinta en la ETP superior, donde las estudiantes viven un proceso mucho más solitario y complejo a la hora de buscar su práctica, al no contar con soporte en sus instituciones: “En varios lugares donde yo intenté entrar a práctica me decían que no, aparte por ser mujer, y me decían “es que no te puedo recibir porque yo no voy a hacer un baño para ti”. Entonces al final, claro, era muy desmotivante”, dice uno de los testimonios recogidos por el estudio, a una joven titulada de Mecánica Automotriz.

ADN
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Ser mujer en carreras “masculinizadas”

De acuerdo al sondeo, las empresas que reciben estudiantes mujeres en práctica indican que integrarlas permite cambiar el estigma “masculino” del rubro y puede sentar un precedente para que otras empresas hagan lo mismo.

Entre los atributos distintivos de las mujeres mencionan “su positiva disposición al trabajo colectivo, el ser detallistas, la capacidad de comprensión de tareas y de organización y orden en el trabajo, todo lo cual se constituiría en ventajas competitivas respecto al promedio de los estudiantes varones”.

Sin embargo, advierte que puede producirse una “naturalización” de algunos atributos que podría conducir a la segmentación de tareas por género al interior de las empresas: “tengo muy poquitas alumnas que desarrollan su labor, digámoslo, como debajo de un camión. Muchas de ellas trabajan en servicios técnicos, pero ligadas al aspecto más administrativo. Y eso también les baja la moral a ellas, porque ellas no estudiaron para eso”, reconoció en el estudio un Coordinador de práctica, ETP superior del rubro Metalmecánica.

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El acoso sexual en el contexto de iniciación laboral

El aspecto más grave que revela el informe de la UAH, refiere a las situaciones de acoso sexual que -de acuerdo a la evidencia obtenida en el estudio- son las situaciones que les producen más desazón y que les generan altos costos emocionales a las estudiantes y egresadas.

Frente a ello, alertan que las instituciones si bien hablan del tema durante el proceso formativo y lo consideran un problema real, no es frecuente que preparen a sus estudiantes para enfrentar dichas situaciones en las empresas.

“Son acotados los casos en que las entrevistadas relatan haber participado de procesos formales preparatorios en los que se les haya entregado información respecto de las eventuales dificultades a enfrentar y de las maneras de resolverlas. En general, cuando estas instancias existen, son sólo informativas y tienen poco alcance”, advierte, agregando que “las empresas, en contraste con las instituciones educativas y sus tituladas, no siempre reconocen el problema del acoso sexual”.

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¿Qué viene después de la práctica?

Al término de la práctica profesional, las jóvenes que se titulan de ETP media definen sus escenarios futuros, incluyendo la continuidad de estudios, a partir de una combinación amplia de factores, siendo la experiencia de práctica profesional uno de ellos.

En el caso de la ETP superior, la inserción laboral es el próximo paso a la titulación. En esta transición, las prácticas son vistas como una oportunidad para lograr insertarse laboralmente, por lo que las practicantes las aprovechan para demostrar que son buenas trabajadoras y ser contratadas. Aunque algunas logran conseguir trabajo, en la mayoría de los casos no se concretiza pese a los esfuerzos desplegados.

Las dificultades en la búsqueda de trabajo en las carreras en que se han formado muchas veces provocan que las tituladas se replanteen su trayectoria educativa e incluso inicien nuevos estudios superiores “pero esta vez, en carreras históricamente más cercanas a lo femenino”, puntualiza el estudio.

Los datos de la encuesta muestran que la inserción laboral en el campo laboral de sus carreras es, en general, más baja entre las mujeres, principalmente en Minería.

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Para mayor información puedes revisar al estudio aquí:

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