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Créditos hipotecarios han retrocedido a niveles de hace 20 años según el Banco Central

El diagnóstico fue dado a conocer en el Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al segundo semestre de 2021.

Créditos hipotecarios - Bancos

Créditos hipotecarios - Bancos

En el Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al segundo semestre de 2021, dado a conocer este miércoles por el Banco Central, la entidad consignó un retroceso de 20 años en los créditos hipotecarios.

En el documento, el ente emisor da cuenta de un «incremento en las tasas de interés de largo plazo, la depreciación de la moneda local y la caída de los valores bursátiles» que «se han ubicado en los extremos de los movimientos internacionales». Las consecuencias son «un deterioro de las condiciones financieras que afectan a actores domésticos, como el costo de financiamiento para el fisco; las tasas y plazos de créditos hipotecarios y la valorización de fondos previsionales».

Si bien el IEF reconoció una contribución en la recuperación económica en el escenario de emergencia sanitaria por parte de los impulsos monetarios como fiscales, el «aumento de endeudamiento soberano y la mayor exposición de las autoridades monetarias al sector financiero han reducido su capacidad para mitigar futuros shocks».

A la ecuación también se suma un «persistente impulso a la demanda local y cambios estructurales en el mercado de capitales, producto de liquidaciones forzosas de activos de inversionistas institucionales, han impactado significativamente los precios de activos».

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Otra causante del estado actual financiero nacional según el mismo Banco Central está en el retiro de los fondos previsionales. Así, la entidad sostuvo que el mayor riesgo proviene de «nuevas liquidaciones forzosas de activos que continúen erosionando la intermediación de recursos y la mayor incertidumbre que esto lleva».

«Los recientes cambios estructurales al mercado financiero local comprometen la habitual intermediación de recursos de la cual la banca participa, especialmente en plazos más largos, así como la capacidad de los bancos para proveer servicios de cobertura cambiaria», se lee a renglón seguido en el Informe. Y sigue: «En el corto plazo esto ya se ha traducido en condiciones más restrictivas para los créditos de largo plazo para personas y empresas. Ejemplo de ello es lo ocurrido en los créditos hipotecarios, donde los plazos y la proporción del pago al contado han retornado a los niveles observados 20 años atrás».

En concreto, los retiros de los fondos, además de las rentas vitalicias, «si bien incrementaron la liquidez de corto plazo de hogares y empresas, han alimentado adicionalmente la demanda impulsando a la economía a crecer más allá de su potencial», se lee en el documento. Con todo, las medidas «provocaron un daño estructural al mercado de capitales cuyos efectos de corto plazo ya se están comenzando a percibir. Estos daños, unidos al deterioro del ahorro doméstico implican impactos en el mediano y largo plazo que se verían exacerbados por la repetición de este tipo de medidas».

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De cara a la discusión por el cuarto retiro, desde el Banco Central señalaron que la medida «elevarían la incertidumbre y reducirían aún más la capacidad del mercado de renta fija para proveer financiamiento y amortiguar shocks externos. Ello impulsaría adicionalmente el costo de financiamiento e impondría mayores restricciones de acceso tanto al crédito hipotecario para personas, como a fondos de inversión para empresas y al fondeo del Fisco. Dichos elementos, a su vez, redundarían en menor crecimiento a largo plazo».

Efectos concretos

En las empresas, el cuarto retiro de los fondos previsionales, traducidos como «cambios en las condiciones financieras, en las valoraciones bursátiles y la mayor incertidumbre en torno a las inversiones», ha resultado en «un significativo aumento del reparto de dividendos de las empresas, combinando el efecto de mayores utilidades y un menor ahorro corporativo».

Otra área que prevé el Banco Central es en lo que a morosidad y endeudamiento corresponde, considerando factores de riesgo «asociados a aumentos en tasas de interés y mayor inflación».

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Desde una perspectiva general, el diagnóstico del Banco Central es que la economía chilena está «más vulnerable y con menor espacio de política económica para mitigarlos».

«Una menor fortaleza de la política fiscal podría afectar la percepción de riesgos sobre nuestra economía y elevar aún más el costo de financiamiento. A ello se suma una política monetaria que se encuentra en una fase de retiro del estímulo, una fuerte depreciación de la moneda, y un mercado de capitales de menor tamaño con reducida capacidad para afrontar fluctuaciones», se concluyó el IEF.

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