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Dos millones de brasileros cayeron bajo la línea de la pobreza

Más de 52 millones de personas viven en el gigante sudamericano con hasta $71.500 cada mes.

Dos millones de brasileros cayeron bajo la línea de la pobreza

La llegada de Michel Temer a la presidencia anunciaba, según el Movimiento Democrático Brasilero (MDB) y la derecha brasilera, un giro hacia mejoras económicas y financieras del gigante sudamericano. El informe de Síntesis de Indicadores Sociales (SIS) del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) especifica que de 2016 a 2017 unas dos millones de personas cayeron bajo la línea de la pobreza.

El registro precisa que las principales causas fueron el desempleo y los recortes en las ayudas sociales. El efecto directo fue que las personas en situación de pobreza llegaron a 54,8 millones, el 26,29% de la población de Brasil. Aún peor es que quienes sobreviven bajo la línea de la extrema pobreza aumentaron 13% en un año, alcanzando a 15,3 millones de brasileños (7,4% de la población).

Leonardo Athias, un investigador del IBGE, explica al Diario El País que "pese a que la recesión (de 2015 y 2016) terminó y la economía brasileña creció 1% en 2017, la actividad se vio impulsada por la agroindustria, que no contrata muchas personas. El desempleo sigue y se mantiene alto". El trimestre agosto-octubre la cesantía afectó a 12,3 millones de brasileros, que significa una tasa de desempleo del 11,7%.

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El Banco Mundial establece que quienes viven con 92 euros ($71.500) o menos al mes son pobres y que quienes sobreviven con 31,7 euros ($24.500) mensuales o menos están en la extrema pobreza. Los datos muestran que el noreste brasileño concentra el mayor porcentaje de quienes viven en situación de pobreza, un 44%. En el municipio pernambucano de Manari muchos viven solamente con la ayuda de la Bolsa Familia.

Jeane Maria (42 años) entró en la estadística cuando debió parar de vender palomitas en las calles de Sao Paulo por no tener patente para su carro, la única fuente de ingresos que tenía para cuidar a sus ocho hijos: "No siempre comemos tres veces al día, pero lo bueno es que mis hijos pequeños pueden comer en la guardería y en el colegio. El resto lo consigo de una canasta básica y de la ayuda del padre de los chicos".

Maria de Luzia (45 años) vive con sus cinco hijos en una cabaña en la zona rural de Recife. Todos ellos dependen del plan social del gobierno. "Corto leña todos los días para poder cocinar, porque no puedo permitirme comprar ni un cilindro de gas", explica ella. Su vecina Maria Edilene da Silva (28 años) agrega que "si no fuese por el Bolsa Familia, no tendríamos nada de esto".

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