Extinciones masivas, erupciones gigantescas, etc: Los mayores desastres de la Tierra ocurren siguiendo un patrón oculto de tiempo
Durante décadas se pensó que las extinciones y megavulcanismos eran eventos caóticos e independientes. Descubre las evidencias científicas que apuntan a un “latido” geológico de 27 millones de años impulsado por las profundidades de la Tierra o la Vía Láctea.

Getty images / fotograzia
A primera vista, las mayores convulsiones geológicas de la Tierra, como las extinciones masivas, las erupciones volcánicas gigantescas o la repentina pérdida de oxígeno en los océanos, parecen fenómenos aislados, unidos únicamente por su inmensa magnitud destructiva. Sin embargo, un reciente análisis publicado en la revista científica Evolving Earth sugiere que estos eventos podrían estar estrechamente vinculados, siguiendo un ritmo oculto de aproximadamente 27,5 millones de años.
El estudio, liderado por el geólogo de la Universidad de Nueva York, Michael Rampino, reexaminó 89 eventos geológicos de gran impacto ocurridos durante los últimos 260 millones de años. Utilizando escalas de tiempo actualizadas y rigurosos análisis estadísticos, el investigador evaluó fluctuaciones del nivel del mar, extinciones marinas y terrestres, cambios en la expansión del fondo oceánico y erupciones de basalto a escala continental.
Los resultados revelaron una periodicidad dominante de 27,5 millones de años, acompañada de un ciclo secundario más débil de 8,9 millones de años. Según el análisis, esto no significa que una catástrofe provoque la siguiente, sino que los múltiples sistemas del planeta responden periódicamente a procesos subyacentes de largo plazo.
Las fuerzas detrás del ciclo: del manto terrestre al cosmos
Si bien la naturaleza exacta de estos mecanismos sigue siendo desconocida, el estudio plantea diversas hipótesis. La primera apunta a las profundidades del planeta: la circulación constante del manto terrestre. Cambios periódicos en esta convección podrían influir simultáneamente en el vulcanismo, la formación de montañas y la tectónica de placas, propagando sus efectos hacia la superficie, el clima y la biosfera.
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Una segunda teoría se centra en las interacciones entre la superficie y el interior terrestre. Las variaciones orbitales alteran el clima a largo plazo, redistribuyendo enormes volúmenes de hielo y agua. Estos cambios de peso sobre la corteza podrían modificar las tensiones geológicas y desencadenar actividad tectónica.
Las hipótesis más audaces, sin embargo, apuntan fuera de nuestro planeta. A medida que el Sistema Solar orbita la Vía Láctea, oscila por encima y por debajo del plano galáctico, coincidiendo temporalmente con las grandes convulsiones terrestres. Este movimiento cósmico podría perturbar gravitacionalmente a los cometas de la Nube de Oort, aumentando el riesgo de impactos de asteroides. Incluso, de manera más especulativa, se plantea que la Tierra podría capturar fracciones de materia oscura durante estos cruces, generando calor interno capaz de alterar la actividad geológica.
Un debate científico abierto
Hallar patrones precisos a lo largo de cientos de millones de años representa un desafío mayor, considerando lo incompleto del registro geológico y la incertidumbre en la datación de eventos antiguos. Debido a esto, la teoría de los ciclos periódicos contradice interpretaciones ampliamente aceptadas y se mantiene como un tema altamente controvertido en la comunidad científica.
No obstante, Rampino subraya que la evidencia estadística de este ciclo de 27,5 millones de años ha persistido y se ha fortalecido a pesar del uso de datos cada vez más exactos. Si futuras investigaciones ratifican este patrón, la visión de las ciencias geológicas podría cambiar para siempre.
“Estas ideas podrían ser los primeros pasos hacia un importante avance conceptual”, concluye el autor del estudio. Un cambio de paradigma que reconocería “la correlación global de los principales eventos geológicos y las conexiones astronómicas que podrían situar con mayor firmeza a nuestro planeta en su verdadero contexto cósmico”.
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