Opinión: El payaso triste y cómo su incansable búsqueda de la riqueza amenaza al fútbol
El periodista de ADN, Álvaro Lara, critica el uso de la tecnología en el fútbol y el papelón de la FIFA en la transformación del deporte rey.

Opinión: El payaso triste y cómo su incansable búsqueda de la riqueza amenaza al fútbol / Catherine Ivill - AMA
Terminado el Mundial 2026, el denominado “Planeta Fútbol” ha sido testigo del mayor linchamiento registrado alguna vez contra este deporte que apasiona a multitudes en todas partes.
Fue sistemático el proceder de esta administración de la FIFA buscando enriquecer sus bolsillos y los de quienes la dirigen en desmedro de un deporte que va perdiendo su esencia y naturaleza: el negocio impera hoy por sobre la competitividad.
Hasta el año 2015 el error arbitral -con todas sus consecuencias- era considerado parte del juego y buscando un anhelado ánimo de justicia real y sin dejar lugar a posibles dudas, irrumpe el VAR, ya usado a su manera y con particular éxito en el tenis y en el rugby entre otros deportes.
La implementación del mentado sistema de revisión significó, de partida, un quiebre en otro elemento propio del fútbol: su universalidad. Hasta el señalado año 2015, la FIFA pugnaba porque el partido que se jugase en el fastuoso Allianz Arena fuera igual en su espíritu al que se disputase en la más modesta cancha de barrio en Cerro Navia. Y así era.
Pero ahora el partido de aquella cancha de tierra no sabe de revisiones ni de cobros corregidos. En ese partido el error referil sigue siendo elemento real y en el de Wembley no. Son deportes distintos.
Cada revisión comenzó a significar detenciones larguísimas y a veces rayanas en lo absurdo: el grito de gol de hinchas y relatores después de tres minutos que la pelota entrara al arco todavía suena desencajado y extraño.
Mourinho fue el más certero: “este no es el deporte del que nos enamoramos”
La mentada justicia deportiva no cubrió ni de cerca el 100% de las jugadas polémicas, el (des)criterio de los encargados del Var y de los árbitros siguió imperando casi con impunidad.
¿Por qué entonces se usa ese sistema? No ha habido investigación rigurosa aún sobre los proveedores del sistema tecnológico… mejor ni pensar que los dueños puedan ser socios de algún alto dirigente. No, por favor, ni pensarlo.
Un personaje en búsqueda de riquezas
Pero alguien está facturando y llenando su cuenta corriente de manera generosa avalado con una defensa a ultranza de parte del usuario del sillón principal en las oficinas de Zurich.
Todo un personaje éste último… de falsa sonrisa dibujada en un rostro inconfundible que no debe ser enfocado por las cámaras cuando esté en los estadios ocupando su teléfono móvil.

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Incansable en la búsqueda de la riqueza y de un cupo en la historia grande, al igual que sus predecesores, de los cuales ninguno tuvo éxito. ¡Perdón! Si tendrá un cupo en la historia, pero en la otra… en esa oscura y despreciable.
El papelón indigno que cumplió ante Donald Trump lo puso en ridículo ante la opinión pública mundial. Se hacen pocos los adjetivos para definirlo: servil, rastrero, sumiso, adulador, chaquetero, arrastrado. Lameculos según la Real Academia de la Lengua, es aceptado también como sinónimo.
¿Qué viene para el fútbol moderno?
Terminó el Mundial de ¿fútbol?... dicen los Guardianes de las Reglas del Juego, como se autodefinen en la International football association board en su regla número 7: “El partido se desarrollará en dos periodos iguales de 45 minutos cada uno, los cuales pueden reducirse únicamente por acuerdo entre el árbitro y los dos equipos antes del comienzo del partido —siempre y cuando esté permitido por el reglamento de la competición-”
Este individuo determinó e impuso que TODOS los partidos, los 104 que se disputaron en esta versión del Mundial, se dividieran en cuatro cuartos, con una a veces innecesaria “pausa de hidratación” de tres minutos la que por supuesto permitió la emisión de publicidad. Pero ¡atención! aquel canal de televisión que pasó avisos en ese lapso debió pagar una comisión.
Sólo le faltó que la final se jugará al mejor de 3 ó de 5 partidos… así la derrotada selección argentina habría tenido opción de corregir esa mala tarde que tuvo el domingo 19 de julio en New Jersey.
Será evaluado el próximo año en las urnas cuando deba elegirse presidente de la FIFA para el período 2027 – 2031. Una oposición insignificante y la generosa cuenta corriente de la misma Fifa dan por casi asegurada su reelección.
La maquinaria está en marcha hace rato: el Mundial en tres continentes debiera otorgarle una sólida base de votos y esas empobrecidas federaciones recibirán jugosas donaciones en meses venideros
Así, la sonrisa de este payaso triste seguirá iluminando el devenir de este deporte que pese a todo sigue siendo pasión de multitudes.
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