De “herramientas para progresar” a un “salto al vacío”: las reacciones tras la aprobación de la megarreforma en el Senado
Mientras el Gobierno defendió la iniciativa como una herramienta para impulsar la inversión, el empleo y la reconstrucción, la oposición anunció acciones ante el Tribunal Constitucional y cuestionó sus efectos tributarios, ambientales y municipales.
Santiago
La aprobación de la megarreforma impulsada por el Gobierno en el Senado abrió un nuevo escenario de tensión política. Tras ser despachada por la Cámara Alta con 26 votos a favor y 24 en contra, la iniciativa continuará ahora su tramitación en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde se definirá si queda en condiciones de convertirse en ley o si deberá pasar a una comisión mixta.
Desde el Ejecutivo, la aprobación fue destacada como un paso clave para fortalecer la economía. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sostuvo que la reforma entregará herramientas para acelerar la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios en Biobío y Ñuble, además de generar incentivos para que las empresas retomen sus inversiones y favorecer la creación de empleos.
En la misma línea, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, afirmó que la iniciativa busca generar mejores condiciones para que quienes actualmente se encuentran buscando trabajo puedan reincorporarse al mercado laboral.
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El ministro también agradeció el respaldo del presidente José Antonio Kast, señalando que la aprobación responde al compromiso del Gobierno de avanzar en medidas orientadas a “levantar al país”. Por su parte, el senador Javier Macaya calificó la jornada como “histórica” y aseguró que Chile estaría recuperando una senda de crecimiento económico.
En la oposición, en cambio, la evaluación fue muy distinta. Los senadores Claudia Pascual y Alfonso de Urresti anunciaron que presentarán requerimientos ante el Tribunal Constitucional, argumentando que algunas disposiciones del proyecto podrían presentar problemas de constitucionalidad.
Entre los principales cuestionamientos figuran la denominada invariabilidad tributaria y normas ambientales relacionadas con la devolución de recursos cuando se revocan resoluciones ambientales. Además, el senador Diego Ibáñez criticó el tratamiento tributario para las pequeñas y medianas empresas, asegurando que la reforma contempla un aumento gradual de la tasa corporativa para las Pymes.
Las críticas también apuntaron al proceso de negociación del proyecto. La senadora Yasna Provoste cuestionó la falta de diálogo durante la tramitación y advirtió que las exenciones en materia de contribuciones podrían afectar los ingresos de los municipios si no existen mecanismos adecuados de compensación. En tanto, el senador Iván Flores calificó la iniciativa como un “salto al vacío”, al considerar que no existen garantías suficientes de que la reforma genere una reactivación económica efectiva ni beneficios concretos para la clase media.
Con la aprobación en el Senado, el proyecto deberá ser revisado por la Cámara de Diputadas y Diputados. Si la Cámara Baja aprueba las modificaciones introducidas por la Cámara Alta, la iniciativa quedará en condiciones de convertirse en ley. En caso contrario, deberá conformarse una comisión mixta para resolver las diferencias entre ambas corporaciones, mientras la oposición prepara la presentación de sus requerimientos ante el Tribunal Constitucional.