Más de 50 días sin auto: Las alarmantes cifras de la CMF que exponen el gran dolor de cabeza de los conductores asegurados
Mientras el parque de vehículos asegurados alcanza una cifra histórica, la industria tradicional sigue obligando al usuario a tramitar la burocracia de un siniestro por su cuenta.

Foto referencial / Diego Martin
Sufrir un accidente automovilístico ya es una situación profundamente estresante, pero para miles de chilenos el verdadero desafío comienza después del impacto.
La espera para que el vehículo sea evaluado, ingresado al taller y finalmente reparado se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza de los consumidores; un fenómeno que la autoridad financiera sigue muy de cerca.
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De acuerdo con el último reporte de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), el número total de vehículos asegurados en el país alcanzó un récord histórico de 2.227.842 unidades. Sin embargo, a la par de este crecimiento, los tiempos promedio de reparación de los vehículos motorizados siniestrados continúan bajo la lupa.
Los datos oficiales revelan una problemática estructural: entre julio y diciembre, el tiempo promedio entre la denuncia de un siniestro y la disponibilidad del vehículo para retiro por parte del asegurado fue de 52,3 días.
Aunque la cifra mantiene una tendencia a la baja iniciada en 2023, el panorama actual deja al descubierto una gran contradicción: contratar un seguro es hoy un trámite inmediato y 100% digital, pero la posventa sigue atrapada en el papeleo.
Tras un choque, el conductor suele quedar completamente solo en un laberinto de coordinaciones. De forma independiente, el usuario debe interactuar con el liquidador, la compañía, el servicio de grúa y los talleres asignados; un proceso fragmentado que dilata las soluciones de forma innecesaria.
El problema real: Los “tiempos muertos”
Quienes analizan el sector explican que el retraso no siempre se debe a la falta de repuestos o a la capacidad técnica de los mecánicos, sino a los “tiempos muertos” administrativos entre las distintas etapas de aprobación.
Con aproximadamente el 1% de los automovilistas con seguro presentando un siniestro activo al mes, el flujo de vehículos que ingresa al sistema es constante y pesado.
Frente a este escenario, el mercado ha comenzado a exigir modelos que apunten a la eficiencia logística y a aliviar la carga del usuario.
“El gran problema del modelo tradicional es que, una vez que contratas el seguro, las compañías suelen desligarse de la gestión cotidiana y el usuario termina hablando con varias figuras distintas para saber en qué está su auto”, explica Mario Zegers, Product Manager de Seguros de la startup de servicios automotrices Carvuk.
Para el experto, en un contexto donde los tiempos de respuesta son críticos, el siniestro debe ser llevado de forma integral por un solo actor: “Al unificar la coordinación con la aseguradora, el liquidador, la grúa y el taller, no solo mejoramos la experiencia del cliente, sino que optimizamos los flujos logísticos para que las personas reciban su auto en el menor tiempo posible, sin tener que moverse de su casa”.
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