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Filman por primera vez al “tiburón más feo del mundo”: hito para la ciencia marina

El avistamiento de dos tiburones duende en el Pacífico central amplía lo que se sabía sobre esta misteriosa especie de aguas profundas.

Getty Images

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Un equipo de investigadores logró captar por primera vez en cámara al tiburón duende viviendo en su hábitat natural, en las profundidades del océano.

El hallazgo fue detallado en un estudio publicado en el Journal of Fish Biology y marca un avance clave para conocer más sobre esta elusiva especie.

Hasta ahora, las imágenes conocidas de este animal correspondían principalmente a ejemplares atrapados en actividades pesqueras, arrastrados a la superficie o exhibidos en acuarios, donde solían morir poco después. Esta vez, los registros muestran a dos individuos vivos en el Pacífico central.

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Un “fósil viviente” visto a más profundidad de lo esperado

El tiburón duende, cuyo nombre científico es Mitsukurina owstoni, es famoso por su particular apariencia: un hocico largo y aplanado, además de mandíbulas protuberantes que proyecta hacia adelante para cazar peces, calamares y crustáceos.

Su aspecto le ha valido el apodo de “el tiburón más feo del mundo”. El ecólogo de comportamiento Culum Brown, de la Universidad Macquarie de Australia, fue incluso más directo en conversación con The Guardian: “Posiblemente, es el tiburón más feo del mundo. Son ridículamente espantosos. Ni siquiera su madre amaría sus caras”.

La especie es considerada un “fósil viviente”, ya que pertenece a un linaje de casi 125 millones de años y es el único representante vivo de su familia. Fue identificada científicamente por primera vez en 1898, en aguas profundas de Japón.

Los nuevos registros corresponden a dos avistamientos: uno cerca de la isla Jarvis en 2019, a 1.237 metros de profundidad, y otro en la fosa de Tonga en 2024, a 2.000 metros. Según los investigadores, “estas observaciones aumentan aún más su rango geográfico en el Pacífico, y su rango de profundidad vertical en 697 metros”.

El autor principal del estudio, Aaron Judah, de la Universidad de Hawái en Mānoa, destacó la importancia del hallazgo. “Ver vivo y con un aspecto saludable en su hábitat natural al más icónico de todos los tiburones de aguas profundas es un honor único”, afirmó.

Judah también reconoció su sorpresa por la profundidad del segundo avistamiento: “La observación en la ladera de la fosa de Tonga es casi 700 metros más profunda de lo que se sabía que vivía esta especie”.

Los investigadores sostienen que este tipo de hallazgos demuestra cuánto queda por explorar en el fondo oceánico y puede ayudar a mejorar la protección y gestión de especies poco conocidas.

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