¿Usas ibuprofeno de forma reiterada? Ojo, estudio advierte peligro oculto en los adultos
El retraso en cirugías y citas con especialistas empuja a millones de personas a consumir este fármaco de venta libre, ignorando los severos riesgos para su salud.

Cuál es la diferencia entre paracetamol e ibuprofeno y cuál es mejor para el dolor de cabeza / Viktoriya Skorikova
El colapso y la creciente presión sobre las listas de espera del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) están provocando un complejo fenómeno sanitario. Ante las severas demoras para acceder a pruebas diagnósticas, sesiones de fisioterapia, citas con especialistas y cirugías de reemplazo articular, millones de ciudadanos británicos que sufren de artritis y dolor articular están recurriendo de forma masiva a medicamentos de venta libre para seguir trabajando y mantenerse activos. Entre ellos, el ibuprofeno se alza como uno de los fármacos más comprados en el Reino Unido y de los más recetados en Inglaterra, al igual que en nuestro país, donde se puede comprar sin receta , incluso en ferias libres.
Si bien este medicamento —que pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE)— es barato y entrega un alivio moderado y temporal frente a la hinchazón y los episodios agudos, su uso frecuente y prolongado no está libre de peligros. El académico de la Universidad de Essex, Anthony Paul Smith, advirtió que esta alternativa no soluciona los problemas estructurales de la osteoartritis, tales como el deterioro del cartílago, los cambios óseos o la inflamación interna, generando además una falsa sensación de seguridad.
Los severos riesgos del uso prolongado
El informe del especialista musculoesquelético enfatiza que la etiqueta de “venta libre” no es sinónimo de inocuidad. El consumo sostenido de ibuprofeno durante semanas o meses acarrea peligros sistémicos que la población suele ignorar:
- Irritación y hemorragias estomacales: El fármaco daña directamente la mucosa gástrica, elevando el riesgo de desarrollar úlceras e incluso sangrados internos graves que muchas veces no presentan síntomas previos. Este peligro se dispara en tratamientos con dosis iguales o superiores a los 2400 mg diarios, y en pacientes mayores de 65 años.
- Insuficiencia y daño renal: Los AINE bloquean las sustancias químicas naturales encargadas de mantener abiertos los vasos sanguíneos de los riñones. Al reducir este suministro de sangre, se puede destruir la función renal, un escenario especialmente crítico en personas deshidratadas o que arrastran enfermedades cardíacas y renales crónicas.
- Complicaciones cardiovasculares y respiratorias: Su uso crónico se asocia a retención de líquidos, alzas en la presión arterial y problemas cardíacos. Asimismo, puede gatillar crisis de sibilancias y ahogos en pacientes con asma debido a la alteración de los componentes químicos que abren las vías respiratorias.
Esta situación se vuelve una paradoja médica, puesto que la osteoartritis aumenta con la edad. Por ende, los adultos mayores —quienes más consumen ibuprofeno— son los más vulnerables a sus efectos secundarios, sobre todo al mezclarlo con sus tratamientos habituales para la presión, la diabetes, antidepresivos o anticoagulantes, reduciendo la efectividad de estos o gatillando severas interacciones físicas.
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Estrategias y alternativas científicas a largo plazo
Los expertos recalcan que el ibuprofeno sí puede ser una herramienta útil, siempre y cuando se administre en dosis bajas, por periodos cortos y con supervisión médica. No obstante, para resguardar la salud articular de forma definitiva, la ciencia respalda enfoques integrales alejados de las pastillas. El ejercicio físico, por ejemplo, cuenta con un sólido respaldo como terapia para la osteoartritis, ya que actividades como caminar, nadar, andar en bicicleta y los ejercicios de resistencia fortalecen la musculatura que rodea la articulación, disminuyendo la presión y el dolor con el tiempo.
A esto se suma la importancia del control del peso corporal, factor clave para aliviar la tensión y la inflamación en rodillas y caderas. En el plano institucional, el Reino Unido implementó el programa NHS First Contact, el cual permite a los pacientes acudir directamente a fisioterapeutas especializados en los centros de atención primaria sin necesidad de esperar una orden del médico de cabecera.
Estos profesionales evalúan la gravedad del dolor, guían las pautas de autocuidado, dosifican las tareas diarias para incluir descansos y sugieren el uso de terapias de calor, calzado de soporte o geles antiinflamatorios tópicos, los cuales reducen los síntomas locales con muchísimos menos efectos secundarios para el organismo.
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