Debate por IA y derechos de autor reabre tensión en el Congreso tras rechazo de artículo clave
La Cámara baja rechazó una norma sobre inteligencia artificial y propiedad intelectual, generando reacciones de la industria creativa.
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La discusión sobre quién es dueño de las ideas que utiliza la inteligencia artificial volvió a instalarse en el Congreso, luego de que la Cámara de Diputadas y Diputados rechazara el Artículo 8 del proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional.
La decisión generó inmediatas reacciones desde el mundo creativo, en un contexto donde la regulación tecnológica sigue avanzando sin consensos claros.
La Cámara de Empresas Creativas de Chile, que agrupa a actores de la publicidad, audiovisual, medios, entretenimiento y tecnocreatividad, valoró la votación y subrayó la necesidad de proteger los derechos de autor en este nuevo escenario.
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Desde la entidad enfatizaron que “la protección de la propiedad intelectual debe mantenerse como un principio central” en cualquier normativa vinculada a inteligencia artificial.
Derechos de autor en el centro de la discusión
El gremio remarcó que las obras creativas pertenecen a sus autores o a quienes estos determinen, rechazando cualquier iniciativa que pueda afectar ese principio. En esa línea, sostuvieron que “el desarrollo tecnológico no puede construirse debilitando a los sectores que generan contenidos, conocimiento y propiedad intelectual”, marcando una postura clara frente al uso de datos para entrenar modelos de IA.
Según la organización, la legislación vigente ya resguarda estos derechos, que consideran fundamentales para el funcionamiento de la economía creativa. De hecho, destacaron que esta industria representa el 2,3% del PIB en Chile, con potencial para impulsar exportaciones y diversificación productiva, siguiendo ejemplos como Reino Unido, Colombia y Corea del Sur.
El gremio reiteró su apoyo a la innovación tecnológica, pero advirtió que su crecimiento debe ir acompañado de reglas claras. Entre sus propuestas, plantearon diferenciar entre usos científicos y comerciales de obras protegidas, además de permitir que los creadores decidan si sus contenidos pueden ser utilizados para entrenar inteligencia artificial.
También insistieron en la necesidad de mayor transparencia sobre los datos utilizados y de incorporar criterios éticos que aseguren compensaciones justas. En ese contexto, recalcaron que “la propiedad intelectual no representa una barrera para la innovación”, sino una condición para un desarrollo sostenible.