Los complejos 69 días de Steinert en la cartera de Seguridad
La crisis sectorial se profundizó cuando la propia secretaria de Estado reconoció de manera pública que no preveía que el Congreso le exigiera un plan de seguridad formalizado por escrito.
Agencia Uno
En una determinación que sacude el diseño político de La Moneda, el Presidente José Antonio Kast informó formalmente a los presidentes de los partidos del oficialismo que la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, dejará su cargo de manera inmediata. La salida de la exfiscal de Tarapacá se concreta tras una criticada gestión que se extendió por apenas 69 días, convirtiéndose en el ajuste ministerial más rápido de la actual administración.
La decisión del Mandatario fue comunicada en estricto receso a los timoneles de las colectividades oficialistas durante la tarde de este martes, solo horas después de que la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, descartara públicamente un cambio de gabinete en las carteras de orden público frente a las persistentes especulaciones del Congreso.
El desplome de una gestión de dos meses
El paso de la ministra Steinert por el gabinete estuvo marcado por una alta exposición y constantes tensiones con el Poder Legislativo. La gota que rebasó el vaso ocurrió la semana pasada en la Cámara de Diputados, donde la Sala le negó la posibilidad de apoyar su cuenta con material gráfico, forzándola a leer su balance.
La crisis sectorial se profundizó cuando la propia secretaria de Estado reconoció de manera pública que no preveía que el Congreso le exigiera un plan de seguridad formalizado por escrito. Dicha declaración gatilló una ofensiva transversal de la oposición, que el lunes ingresó formalmente los antecedentes para someterla a una interpelación constitucional en el hemiciclo, una instancia que ahora queda desactivada tras su remoción.
Agencia Uno / Oscar Guerra
Los desafíos del oficialismo ante el flanco de seguridad
La salida express de Steinert se produce además en una jornada negra para las encuestas del Gobierno. Esta misma semana se conoció el desplome de la aprobación presidencial al 36% en el sondeo Cadem, donde un 64% de la ciudadanía manifestó precisamente que el Ejecutivo carece de una estrategia delictual concreta, pese a ser la principal promesa de campaña de Kast.
Con este movimiento, el Presidente busca descomprimir la alta tensión que se vive en el Congreso —donde paralelamente se debate el estratégico Plan de Reconstrucción Nacional— y reestructurar el equipo de la cartera de Seguridad con un liderazgo que logre calmar los ánimos parlamentarios y retomar el control de la agenda de orden público en los territorios.