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VIDEO. ¿Cómo lograr que los niños dejen de ser adictos a las pantallas? Especialista entrega la clave

La destacada neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes analiza el impacto del encierro prolongado en el desarrollo neurológico de los niños y entrega claves urgentes para su recuperación emocional.

¿Cómo lograr que los niños dejen de ser adictos a las pantallas? Especialista entrega la clave

¿Cómo lograr que los niños dejen de ser adictos a las pantallas? Especialista entrega la clave / ljubaphoto

¿Cómo afectan las pantallas los niños? ¿Cómo les afectó la pandemia en su desarrollo? La destacada neuropsiquiatra infantil, la Dra. Amanda Céspedes, encendió las alarmas respecto a cómo el encierro afectó directamente el desarrollo madurativo y neurológico de los más jóvenes, un fenómeno cuyas consecuencias se extienden hasta el día de hoy.

En conversación con Andrea Obaid en “Tecnociencia el podcast”, la especialista detalló que el cerebro de los niños requiere de estímulos socioemocionales concretos, presenciales y afectivos para consolidar sus funciones más complejas.

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La dra. Céspedes explica qué pasa cuando un niño utiliza pantallas pequeñas como su fuente permanente de entretención.

“Es que mientras más temprano un niño se pone en contacto con pantallas pequeñas, llámese el celular, la tablet, y ese sea su fuente permanente de entretención por muchas horas, se va a comenzar a activar un circuito que inicialmente es el circuito del placer, de divertirse, de pasarlo bien, liberar dopamina, pero a medida que va pasando el tiempo se va produciendo, activando el circuito de la adicción”, explica.

“Esto significa que el niño se vuelve dependiente de la pantalla para entretenerse y, al no tenerla, experimenta síntomas de abstinencia. Además, señala que si este circuito permanece activado en la estructura cerebral a largo plazo, aumenta la vulnerabilidad de que el joven desarrolle otras adicciones en la adultez, como a las drogas o la pornografía“, agrega.

La clave está afuera

Pero no todo está perdido, según explica la doctora. “La plasticidad cerebral, por lo tanto, es la base de este optimismo que tenemos que tener de que es perfectamente posible reprogramar el cerebro en modo sano”.

“Un chico que ha llevado 2 o 3 años encerrado en su habitación jugando videojuegos y que ya está adicto. Si lo sacamos y lo ponemos 6 meses en contacto con la naturaleza, la naturaleza es la gran sanadora, la gran reparadora cerebral, ese chiquillo va a sanar. ¿Qué significa sanar? Que sus circuitos cerebrales, que sus conexiones cerebrales se van a reformular, se van a hacer de nuevo y van a tomar entonces una vía sana, saludable.”

Las secuelas del déficit afectivo y la conexión

Para la neuropsiquiatra, el núcleo del problema radica en que los entornos virtuales carecen de la riqueza sensorial y emocional que el cerebro infantil necesita para su evolución natural.

En este sentido, la profesional fue categórica al señalar que “las pantallas no reemplazan el abrazo”, enfatizando que el contacto físico y la contención presencial son insustituibles en la formación de la resiliencia y la autorregulación emocional.

El análisis de la Dra. Amanda Céspedes no solo se queda en el diagnóstico del daño, sino que apunta a la urgencia de implementar estrategias de reparación tanto en el hogar como en los establecimientos educacionales, donde varios hechos de violencia han generado alerta en Chile.

La falta de este componente afectivo primario explica el alza en los trastornos de ansiedad, las dificultades de aprendizaje y las alteraciones conductuales que hoy saturan las consultas médicas.

“La clave en la crianza respetuosa es hacer conexión con el niño. La conexión se hace a través de, yo diría, tres recursos. El primero es la mirada. Cuando yo miro a los ojos y el chico o el adolescente ve en mis ojos que hay suavidad, que hay respeto, que hay dulzura, ese niño baja las armas. Lo segundo es la voz y lo tercero es todo lo que comunica mi cuerpo, desde la expresión facial, que está relajada, que no estoy con el ceño fruncido y una actitud corporal de cercanía.”

La recuperación post-aislamiento, concluye la especialista, no se logrará acelerando los contenidos académicos, sino devolviéndoles a los niños los espacios comunitarios seguros y el afecto interpersonal que les fueron privados.

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