¿Se divide Canadá? El movimiento independentista de la provincia más rica del país que va tomando fuerza
La organización detrás de la propuesta ha logrado juntar las firmas necesarias para la propuesta legal y esperan que el país decida en las urnas antes de fin de año.
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La provincia de Alberta, el motor energético de Canadá, atraviesa horas críticas que podrían redefinir el mapa político de América del Norte.
Lo que comenzó como un sentimiento de “alienación occidental” ha escalado hasta convertirse en un desafío formal al gobierno federal de Ottawa: un grupo de ciudadanos ha presentado una solicitud oficial para convocar a un referéndum de independencia este mismo año.
La organización Stay Free Alberta anunció este lunes la entrega de más de 300.000 firmas ante la oficina electoral en Edmonton.
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La cifra no es menor, ya que supera con creces el requisito legal de 178.000 rúbricas (equivalente al 10% de los votantes registrados) necesarias para activar una consulta popular por iniciativa ciudadana.
“Este es un día histórico en la historia de Alberta. Es el primer paso hacia el siguiente; hemos pasado la tercera ronda y ahora estamos en la final de la Copa Stanley”, comentó Mitch Sylvestre, director de la organización, haciendo alusión al deporte.
De ser ratificadas las firmas, los ciudadanos podrían enfrentarse a las urnas el próximo 19 de octubre bajo una pregunta directa: “¿Está de acuerdo con que la provincia de Alberta deje de ser parte de Canadá para convertirse en un estado independiente?”.
Riqueza, petróleo y el ‘muro’ de Ottawa
Con una extensión de 661.848 km² y casi cinco millones de habitantes, Alberta es la cuarta provincia más poblada del país.
Su descontento radica en una paradoja económica: a pesar de ser el mayor productor de crudo de la nación, muchos sectores sienten que el gobierno central de Justin Trudeau prioriza legislaciones ambientales que asfixian su industria clave.
Los partidarios de la ruptura sostienen que una Alberta soberana podría gestionar sus vastos recursos naturales (petróleo, gas y carbón) sin las trabas de la capital, manteniendo la riqueza dentro de sus fronteras.
Incluso, líderes del movimiento como el abogado Jeff Rath han explorado escenarios financieros internacionales, mencionando reuniones con representantes del gobierno estadounidense para analizar la viabilidad de una línea de crédito de hasta US$500.000 millones en caso de una separación exitosa.
freno judicial y factor indígena
A pesar del impulso ciudadano, el camino hacia la independencia se topa con un obstáculo legal de gran envergadura. Un tribunal local ha suspendido la verificación de las firmas a la espera de un fallo sobre una demanda interpuesta por las Primeras Naciones.
Las comunidades indígenas argumentan que una frontera internacional invalidaría los tratados históricos firmados con la Corona Británica antes de la fundación de la Canadá moderna.
Kevin Hille, representante legal de la Primera Nación Athabasca Chipewyan, explicó a la BBC la gravedad que ve en la situación: “Una frontera internacional impactaría sus derechos de tratado y forma de vida”.
Según Hille, sus clientes sostienen que la secesión implicaría “romper con esos tratados”, lo que invalidaría constitucionalmente cualquier intento de referéndum que no sea propuesto directamente por el gobierno provincial.
¿Qué dice la ciudadanía?
Aunque el ruido político es alto, el sentimiento popular parece ser más conservador. Una encuesta de la firma Abacus Data publicada en febrero reveló que solo un 25% de los habitantes de Alberta está a favor de la separación.
En contraste, el movimiento opositor Forever Canadian ha logrado movilizar a una masa silenciosa, recolectando 450.000 firmas contra la independencia, una cifra significativamente mayor que la presentada por los separatistas.
El futuro de esta rebelión en la provincia más rica de Canadá se decidirá en los tribunales y, posiblemente, en las urnas antes de que termine el 2026.