“Me tomaba dos fentanilos y tenía dos parches de fentanilo de 300 mg en las piernas”
En sus últimas entrevistas para una serie de Netflix, Hulk Hogan reveló que intentó seguir adelante en momentos de crisis con un impulso insano.
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Ha pasado menos de un año desde el fallecimiento de Hulk Hogan (24 de julio de 2025) pero su imagen continúa siendo muy controversial y sigue dando de qué hablar.
Durante las últimas horas se dio a conocer una impactante confesión por parte de la leyenda de la lucha libre a nivel mundial.
En el nuevo documental de Netflix, Hulk Hogan: Real American, se exhibe la última entrevista del luchador antes de su muerte, por lo que se abordan varios temas relevantes.
La estrella de la WWE/WWF reconoció el peligroso régimen de sustancias al que se sometió para cumplir con sus compromisos profesionales en un momento de crisis personal y física.
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Tras su separación de Linda Hogan en 2009, proceso en el que el luchador aseguró haber entregado “todo” su patrimonio, la necesidad financiera lo empujó a firmar con TNA (Total Nonstop Wrestling).
Sin embargo, el cuerpo de Hulk ya no respondía a la exigencia del alto rendimiento y fue esa brecha entre sus obligaciones contractuales y su realidad física lo llevó por malos e impensados caminos.
Terry Gene Bollea (nombre real) buscó refugio en la droga, específicamente en el fentanilo, un potente opioide sintético, para mitigar dolores que describió como insoportables.
La gravedad de sus lesiones llegó a un punto crítico en el que incluso el descanso básico era imposible. “Si simplemente movía un dedo de esta forma, toda mi espalda sufría espasmos y se retorcía”, relató, confesando que durante ese periodo debía dormir sentado en una silla debido a la fragilidad de su columna.
Una dosis letal para cualquier humano
Lo más alarmante del testimonio recogido en la producción de ‘La Gran N’ es la magnitud de las dosis que Hogan consumía diariamente.
Según sus propias declaraciones, el volumen de medicación superaba cualquier estándar médico de seguridad: “Me tomaba dos fentanilos de 80 miligramos por la mañana, metiéndolos aquí, bajo mis encías”.
“Tenía dos parches de fentanilo de 300 mg en las piernas y me daban seis paletas de fentanilo de 1500 mg para comer”, agregó.
Esta ingesta masiva de narcóticos generó estupor incluso en los especialistas que le suministraban los fármacos. Terry recordó una advertencia directa recibida en ese entonces.
“Fui a la farmacia y el farmacéutico me dijo: ‘Deberías estar muerto. Nunca hemos visto a un ser humano tomar tanto fentanilo’”, relató.