Cirugía robótica en Chile: La radical transformación en pabellones que puede terminar con las listas de espera
El uso de estas tecnologías es cada vez más común pero aún hay importantes desafíos para que se integre a la realidad nacional.

La tecnología sigue avanzando de buena forma en el área de la salud, con importantes innovaciones en los quirófanos que promete revolucionar el escenario conocido.
De acuerdo a estimaciones oficiales, cada 16,8 segundos comienza una cirugía robótica (CR) en algún punto del planeta, siendo una práctica cada vez más común.
Lo que antes era considerado una tecnología de nicho, hoy se encamina a ser el estándar integral de atención. Chile no se queda atrás en esta tendencia global, registrando un incremento del 84% en el número de intervenciones robóticas entre 2015 y 2026.
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Desde la llegada de la primera plataforma al país en 2009, el ecosistema nacional ha alcanzado un total de 19 centros que cuentan con esta opción.
No obstante, el desafío actual radica en la descentralización. La mayor parte de estos sistemas se concentran en la Región Metropolitana y en el sector privado, una realidad que los expertos esperan cambiar radicalmente en el corto plazo.
Macarena Torres, líder de la unidad de cirugía robótica en Surmedical, proyecta que “en cinco años más, no debería existir un hospital sin un proyecto o programa de cirugía robótica en curso”.
Un aliado contra las listas de espera
La incorporación de la cirugía asistida por robot no es solo una cuestión de prestigio tecnológico, sino una respuesta operativa a las deficiencias del sistema de salud.
En un escenario de alta ocupación de camas y listas de espera críticas, esta técnica ofrece ventajas determinantes frente a la cirugía convencional: menores tasas de infección, menor pérdida de sangre y estancias hospitalarias más breves.
“Los beneficios principales son para los pacientes, quienes tras el procedimiento reducen su estadía en uno o más días. O incluso, se pueden hacer estadías semi ambulatorias”, explicó la especialista.
Esta eficiencia permite una rotación de camas más ágil, impactando directamente en la capacidad de atención de los recintos hospitalarios.

Además de agilizar los procesos y aliviar algunas demandas de la ciudadanía, el objetivo de esta nueva etapa de madurez tecnológica también pasa por la democratización.
Actualmente, médicos de hospitales públicos en diversas regiones están liderando proyectos para obtener financiamiento gubernamental y establecer alianzas que permitan llevar estas plataformas fuera de la capital.
Según Torres, existe un compromiso creciente en el sistema público para aplicar la robótica en especialidades como urología, ginecología, cirugía general, tórax, y cabeza y cuello.
“Apostamos a que cada región disponga de su propia plataforma, asegurando que ningún paciente sea excluido por recursos o por disponibilidad de tecnología”, sostiene.
Formación y regulación del mercado
Uno de los catalizadores de esta expansión ha sido la diversificación de la oferta. Con la entrada de nuevas plataformas como Toumai, que incorpora inteligencia artificial, el mercado ha regulado sus precios, haciendo estas herramientas más asequible para el sector público.
En cuanto al capital humano, Chile cuenta con 150 cirujanos robóticos certificados, de los cuales el 50% se encuentra ejerciendo actualmente. El foco ahora está puesto en la formación intensiva y la acreditación de equipos multidisciplinarios.
“No basta con tener el robot y cirujanos formados, sino que se considera a todo el ecosistema del hospital: desde los directivos, central de esterilización, enfermería, pabelloneros y anestesiólogos”, concluye Macarena Torres, enfatizando que la seguridad del paciente y la formación continua son los pilares para consolidar este avance que, hace una década, parecía lejano.
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