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¿Entrenas en casa con apps? Médico deportólogo advierte sobre los riesgos ocultos tras la pantalla

Expertos alertan que la falta de supervisión profesional está provocando un aumento en lesiones por sobreuso y falsas expectativas de resultados.

Actividad deportiva | Foto referencial | Getty Images

Actividad deportiva | Foto referencial | Getty Images

En la era del fitness digital, el teléfono móvil y el reloj inteligente se han convertido en los nuevos “entrenadores personales”. La promesa es atractiva: rutinas de alta intensidad (HIIT), medallas virtuales y resultados rápidos al alcance de un clic.

Sin embargo, detrás de la conveniencia y el ahorro económico, se esconde un riesgo silencioso que está preocupando a la comunidad médica: la falta de una mirada experta que corrija lo que la tecnología no puede ver.

Una reciente investigación publicada en el Journal of Medical Internet Research (2025) ha encendido las alarmas. El estudio revela que la gran mayoría de las aplicaciones de entrenamiento disponibles carecen de estándares mínimos de seguridad técnica.

Según el reporte, estas herramientas fallan al no preparar adecuadamente al usuario en la ejecución técnica de los ejercicios ni al considerar el perfil clínico individual de cada persona.

Para el Dr. Robinson Montejo Soler, médico deportólogo de Clínica CRL, el principal problema radica en una desconexión entre la intensidad que exige la app y la capacidad real del cuerpo.

“Un sedentario no tiene la base estructural para ciertos impactos, y una aplicación no puede detectar si el usuario está compensando una sentadilla con la zona lumbar debido a una falta de movilidad en los tobillos”, explica el especialista.

El experto señala que existe una “falsa expectativa” sobre el tiempo necesario para ver cambios reales. Mientras algunas plataformas prometen transformaciones radicales en apenas quince días, la ciencia dicta lo contrario: los ciclos biológicos para adaptaciones reales en tendones y músculos requieren de 8 a 12 semanas.

Las promesas de cambios rápidos, según el Dr. Montejo, suelen basarse en la pérdida de agua y glucógeno, sometiendo al sistema a un estrés innecesario que deriva en lesiones por sobreuso o en el abandono prematuro del ejercicio.

¿Cuándo confiar en el celular?

Lejos de demonizar la tecnología, el Dr. Montejo reconoce que las aplicaciones pueden ser aliadas útiles, siempre que se utilicen con criterio y para usuarios con experiencia previa. Para quienes prefieren seguir entrenando en casa, el deportólogo sugiere tres pilares de seguridad:

  1. El espejo es clave: Es fundamental grabarse y comparar la propia ejecución con la del instructor digital para identificar errores técnicos.
  2. Progresión lógica: Es vital comenzar con cargas y repeticiones conservadoras, priorizando la calidad sobre el volumen.
  3. Desmitificar el “No pain, no gain”: El especialista es enfático al señalar que el dolor punzante no es esfuerzo, sino una señal de alarma. “Ese concepto está obsoleto y es el origen de un sinfín de problemas”, sentencia.

Señales de alerta: ¿Cuándo buscar un especialista?

La prevención es el factor que determina si el ejercicio será una inversión en salud o un problema crónico. El médico de Clínica CRL advierte que ninguna aplicación puede reemplazar el razonamiento clínico ni la evaluación de la variabilidad biológica individual.

La consulta profesional se vuelve obligatoria ante señales que la tecnología suele ignorar:

  • Dolores o molestias que persistan por más de 48 horas tras la actividad.
  • Síntomas recurrentes como mareos o dolor torácico.
  • Fatiga persistente que no se recupera con el descanso.
  • Estancamiento en el progreso, lo que indica que la fisiología del usuario requiere un ajuste de cargas personalizado.

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