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Rodillas de 60 a los 30: síntomas, causas y cómo el ejercicio terapéutico puede frenar la artrosis

Lesiones mal rehabilitadas y el “sedentarismo intermitente” están adelantando el desgaste de cartílagos en una población que antes no presentaba estas patologías.

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Getty Imagen / Motortion

Durante décadas, la osteoartritis o artrosis fue considerada una enfermedad propia del envejecimiento, pero hoy el panorama en Chile ha cambiado drásticamente. El desgaste de las articulaciones ya no espera a la tercera edad, afectando a adultos jóvenes debido a factores como lesiones mal rehabilitadas y cargas deportivas excesivas.

En el país, la artrosis de rodilla afecta al 14,4% de los mayores de 55 años, mientras que la de cadera alcanza al 9% de ese grupo. Sin embargo, la tendencia actual muestra un adelanto del desgaste, potenciado por el “sedentarismo intermitente”: personas que pasan largas jornadas sentadas e intentan compensar con entrenamientos explosivos (como CrossFit o Pádel) sin la preparación muscular adecuada.

El riesgo diferenciado en mujeres

La estadística revela que la artrosis afecta a las mujeres en una proporción de 3 a 1 frente a los hombres. Factores hormonales tras los 40 años y diferencias biomecánicas incrementan su susceptibilidad.

“El uso frecuente de tacones y la falta de entrenamiento de fuerza específico aumentan la presión en zonas críticas como las rodillas”, advierte Daniela Cuadra, directora médica de Clínica CRL.

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Para combatir este avance prematuro, la tendencia actual ya no es solo tratar el síntoma, sino corregir el origen del problema. La especialista destaca que el enfoque moderno se centra en el diagnóstico preventivo.

“El pilar hoy es el ejercicio terapéutico guiado tras una Evaluación Biomecánica Kinésica”, señala la doctora Cuadra.

Esta tecnología permite identificar fallas en el movimiento antes de que se produzca un daño estructural irreversible. Como complemento, se utilizan terapias biológicas como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) para mejorar el entorno biológico de la articulación sin que el paciente deba abandonar su vida activa.

Señales de alerta y prevención

La experta enfatiza que no se deben normalizar molestias post-entrenamiento. Es necesario buscar ayuda profesional ante dolor persistente, rigidez al despertar, inflamación o sensación de “roce” articular.

“El mensaje no es dejar de hacer deporte, es hacerlo mejor. El movimiento es medicina, pero debe ser dosificado”, concluye la especialista de CRL.

La recomendación para proteger el cartílago incluye una progresión de carga no superior al 10% semanal y evaluaciones preventivas periódicas.

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