Cambio de mando en Chile 2026: ¿Qué pasó con la piocha original de O’Higgins?
El objeto se convirtió en parte del traspaso presidencial, algo que se mantuvo hasta 1973.
Agencia Uno
En la antesala del cambio de mando de este 11 de marzo, cuando el presidente Gabriel Boric entregue el poder a José Antonio Kast, reaparece una pregunta que se repite cada cuatro años: ¿por qué la banda y la piocha que se ven en la ceremonia no corresponden a la pieza original?
La respuesta está en una historia tan simbólica como inconclusa: la piocha original de O’Higgins se extravió hace décadas y nunca volvió a aparecer.
La piocha es una medalla que representa la autoridad del jefe de Estado y se transformó en uno de los gestos más reconocibles del protocolo republicano. Su origen se remonta al periodo posterior a la independencia: fue un obsequio de Bernardo O’Higgins al abogado José Gregorio Argomedo tras la abdicación de 1823.
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Con el paso del tiempo, ese objeto adquirió carácter institucional y se integró a los ritos del poder en Chile.
De símbolo republicano a pieza extraviada: la clave está en 1973
El uso ceremonial de la piocha se consolidó con fuerza durante el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu, cuando la medalla empezó a fijarse como parte del traspaso presidencial.
Sin embargo, el paradero de la pieza auténtica quedó marcado por un punto de quiebre: el bombardeo al Palacio de La Moneda en 1973. Desde ese episodio, la medalla desapareció y, pese a que el tema ha vuelto a instalarse en la conversación pública, no existe registro oficial de su recuperación.
El asunto volvió a comentarse de forma explícita en el cambio de mando de 2018, cuando Michelle Bachelet entregó los símbolos de mando a Sebastián Piñera. En pleno acto, ocurrió un diálogo que reavivó el misterio.
Ante la consulta de Piñera, Bachelet respondió: “No es la original, pero es la de hace muchos años”. Y cuando se insistió por la pieza auténtica, remató: “se perdió hace muchos años con Pìnochet”. Piñera replicó: “sí, hay que buscarla”.
Por eso, desde el retorno a la democracia, las ceremonias utilizan una réplica idéntica. La piocha se describe como una estrella de cinco puntas esmaltada en rojo: un símbolo que sigue presente, aunque su original continúe perdido.