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Experto advierte sobre el impacto del ruido en el cerebro y revela tres formas simples de evitarlo

Aunque muchas personas no lo notan, la exposición constante a sonidos podría estar afectando la salud.

Experto advierte sobre el impacto del ruido en el cerebro y revela tres formas simples de evitarlo

Experto advierte sobre el impacto del ruido en el cerebro y revela tres formas simples de evitarlo / anand purohit

La música de fondo, los podcasts durante las caminatas o los audífonos en el transporte se han vuelto parte de la vida cotidiana. Sin embargo, la exposición continua a ruidos podría estar influyendo en nuestra salud.

El académico Victor (Vik) Pérez, de Xi’an Jiaotong-Liverpool University, explica que hoy muchas personas viven con un flujo casi constante de audio: listas de reproducción para trabajar, música ambiental para estudiar o contenido en streaming durante actividades diarias.

Según Pérez, el problema no es que el cerebro cambie de manera radical, sino que se adapta gradualmente al entorno sonoro. Esa adaptación puede modificar la manera en que prestamos atención, experimentamos el esfuerzo mental o mantenemos la concentración.

La investigación muestra que ciertos sonidos pueden ayudar en tareas repetitivas o simples, ya que aumentan la motivación y reducen el aburrimiento. Pero el efecto puede ser distinto cuando se trata de actividades que requieren mayor concentración.

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Por ejemplo, la música con letra suele interferir en tareas como leer, escribir o resolver problemas, ya que compite con los procesos lingüísticos del cerebro. Incluso cuando el rendimiento no parece disminuir, el esfuerzo mental puede aumentar y provocar mayor fatiga.

Tres formas simples de evitar que el ruido “tome control” del cerebro

El experto propone tres estrategias sencillas para mejorar el entorno sonoro diario y proteger la concentración:

1. Adaptar el sonido a la tarea

No todos los trabajos requieren el mismo ambiente auditivo. Actividades repetitivas o mecánicas pueden beneficiarse de música familiar o elegida por la persona. En cambio, tareas que implican lectura, aprendizaje o análisis suelen funcionar mejor en ambientes más silenciosos o con sonidos simples.

2. Prestar atención a las señales del cuerpo

Si aparece distracción, cansancio mental o irritabilidad, puede ser una señal de que el sonido está generando más carga cognitiva de la necesaria. Reducir el volumen, cambiar el tipo de audio o hacer pausas puede ayudar a recuperar el foco.

3. Proteger momentos de silencio

El silencio cumple una función clave para el cerebro. Permite la recuperación neuronal y favorece procesos como la reflexión, la memoria y la planificación. Introducir pausas sin música o terminar el día sin audio constante puede ayudar a que la mente se recupere.

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