A 51 días de los incendios en Biobío y Ñuble: vecinos acusan retrasos y evalúan demandas contra el Estado y privados
Damnificados de Penco y Tomé denuncian lentitud en la entrega de viviendas de emergencia.

A 51 días de los incendios en Biobío y Ñuble: vecinos acusan retrasos y evalúan demandas contra el Estado y privados
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51 días después de los incendios forestales y estructurales que afectaron a las regiones de Ñuble y Biobío, las comunas de Penco y Tomé continúan enfrentando las consecuencias de una de las emergencias más devastadoras de los últimos años en el sur del país.
Desde el municipio de Penco aseguran que existe una discrepancia en los datos que maneja el Gobierno respecto a la entrega de viviendas de emergencia. Además, plantean que se deben mejorar los mecanismos de evaluación, ya que hay familias que no podrán acceder a los beneficios al tener una segunda vivienda registrada, pese a que perdieron su residencia principal en los incendios.
Así lo relató el alcalde de Penco, Rodrigo Vera. “Hay una discrepancia respecto a las cifras porque la realidad y la sensación que tienen los damnificados en cada uno de los terrenos es distinta. En ese sentido, hay que evaluar el mecanismo de entrega a la vivienda de emergencia donde se pueda generar el aspecto de la factibilidad técnica del terreno como el único requisito”, señaló.
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“Porque elementos administrativos que se escapan a una emergencia a muchas familias no le permiten calificar. Y uno de los temas que se tiene que dejar en análisis son aquellas personas que al tener una segunda vivienda no les permite generar una vivienda de emergencia”, agregó.
“Recopilar información para presentar una acción legal”
Mientras tanto, en los sectores más afectados, los propios vecinos aseguran que han tenido que levantar por sus propios medios soluciones provisorias para volver a habitar sus terrenos. Aunque muchos recibieron bonos de ayuda, denuncian que la llegada de viviendas de emergencia se ha detenido.
También están pensando en iniciar acciones legales contra quienes estimen responsables, incluyendo a privados, autoridades municipales o al Ministerio de Vivienda, por lo que consideran una respuesta tardía frente a la tragedia. Así lo explicó Javier Morales, vecino del sector de Lirquén.
“La geografía de este terreno no nos deja tener más lugares donde poder habitarlos. El tema es que hay muy poco espacio y las forestales tienen todo. Todos los terrenos son de ellas. Las personas viven en lugares donde no hay mucho espacio, las casas son muy pequeñas, los sitios de arriba de una de las poblaciones tienen alrededor de 5.50 por 6 metros de largo”, sostuvo.
“Entonces es muy difícil poder seguir teniendo una buena vida. Hay personas que están apuntando hacia el alcalde. Hay personas que apuntan hacia el Ministerio de Vivienda. Hay personas que apuntan hacia las forestales. Y lo que se está haciendo en este momento es recopilar todo ese tipo de información y poder evaluar para poder presentar una acción legal”
Desde el Gobierno saliente, en tanto, insistieron en que existe un compromiso para avanzar en un plan detallado de reconstrucción en cada uno de los barrios afectados de Ñuble y Biobío. En ese sentido, entregarán un informe sector por sector con las soluciones habitacionales proyectadas.
Entre las medidas anunciadas está la expropiación del sector Los Ríos de Chile, en Penco, donde se proyecta demoler las estructuras dañadas y construir nuevas viviendas con mejores estándares. Además, el Ejecutivo respondió a las posibles acciones legales que tomen los vecinos.
“El compromiso nuestro es dejar un informe con nuestro diagnóstico y nuestra propuesta para cada uno de los sectores de la región de Biobío y de Ñuble afectados. Hemos avanzado ya en algunas cosas, como el proceso de demoliciones, o el proceso de contratación, porque vamos a expropiar, y de llegar a acuerdo con los vecinos la forma de negociar, porque ahí se van a construir las 720 viviendas”, dijo el ministro Montes.
Mientras los anuncios avanzan en el papel, en los cerros de Penco y Tomé las huellas del fuego siguen visibles. Las familias damnificadas miran el calendario y advierten que la reconstrucción no solo se mide en cifras, sino también en la urgencia de recuperar un hogar que todavía sigue pendiente.
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