El “psicópata de Alto Hospicio”: quién es el asesino serial que podría ser beneficiado por proyecto que conmuta penas
La iniciativa, impulsada por parlamentarios de derecha, abre la posibilidad de suspender o cumplir de forma alternativa penas de cárcel en casos que cumplan determinados requisitos.
Con 23 votos a favor y 22 en contra, el Senado aprobó en general el proyecto que establece normas para la suspensión y el cumplimiento alternativo de penas de cárcel.
La propuesta, impulsada y aprobada por parlamentarios de derecha, beneficiaría a condenados por delitos graves, quienes podrían cumplir sus penas fuera de la cárcel si acreditan deterioro físico o cumplen ciertos requisitos médicos.
Uno de ellos es Miguel Krassnoff, exagente de la DINA condenado en más de cien causas por secuestros, torturas y homicidios cometidos durante la dictadura.
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También figura Hugo Bustamante, responsable del femicidio y violación de Ámbar Cornejo, quien en los próximos años podría quedar en condiciones de pedir la sustitución de su pena si cumple con los requisitos de edad y salud.
A esa lista se suman María del Pilar Pérez, conocida como “La Quintrala”, condenada a presidio perpetuo por una serie de asesinatos, y Julio Pérez Silva, el hombre que pasó a la historia criminal del país como el “psicópata de Alto Hospicio”.
Cadena de desapariciones en el norte
Entre fines de los años noventa y comienzos de los 2000, la comuna de Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá, comenzó a vivir una seguidilla de desapariciones de adolescentes y jóvenes que durante meses desconcertó a sus familias.
A pesar de que el caso alcanzó cobertura nacional, las autoridades de la época (entre ellas el entonces subsecretario del Interior del gobierno de Ricardo Lagos, Jorge Burgos) y Carabineros manejaron durante largo tiempo la hipótesis de que muchas de las jóvenes simplemente habían abandonado sus hogares para escapar de la pobreza.
Se llegó a insinuar que algunas podrían haberse trasladado a ciudades fronterizas como Tacna, en Perú, o a Bolivia, o que se habrían vinculado con redes de prostitución. Esa línea investigativa desvió la atención durante meses y retrasó el esclarecimiento de lo que realmente estaba ocurriendo.
El punto de inflexión se produjo tras la desaparición de Viviana Garay, una adolescente de 16 años. Su padre, Orlando Garay, comenzó a movilizar a las familias de otras jóvenes desaparecidas y presionó para visibilizar el caso, lo que terminó convirtiéndolo en un tema de alcance nacional.
El sanguinolento rastro de un asesino en la pampa
Con el paso del tiempo, las investigaciones permitieron reconstruir el actuar de Julio Pérez Silva, quien entre 1998 y 2001 asesinó a 14 jóvenes, la mayoría de ellos menores de edad.
Su primera víctima conocida fue Graciela Montserrat Tapia, de 17 años, a quien recogió en la costanera de Iquique en septiembre de 1998. Tras un encuentro que terminó en violencia, la golpeó hasta matarla y abandonó su cuerpo en una playa.
Meses más tarde continuó con una seguidilla de ataques en Alto Hospicio y sus alrededores. Entre sus víctimas estuvieron Macarena Sánchez (14), Angélica Lay (23), Laura Zola (14) y Patricia Palma (17), entre otras jóvenes.
Muchas de ellas fueron engañadas con ofrecimientos de transporte, amenazadas con un cuchillo y luego agredidas sexualmente antes de ser asesinadas. En varios casos, los cuerpos fueron arrojados al pique minero de Huantajaya, en medio de la pampa del desierto.
La sobreviviente que permitió identificarlo
El caso dio un giro clave el 17 de abril de 2001, cuando Pérez Silva atacó a una niña de 13 años. A diferencia de las víctimas anteriores, la menor logró sobrevivir y escapar.
Tras contar lo ocurrido a sus padres, fue llevada al Hospital de Iquique, donde se recogieron muestras biológicas del agresor. Aunque la niña nunca pudo ver su rostro debido a la oscuridad, meses después reconoció su voz cuando el sospechoso fue detenido.
Las pruebas de ADN confirmaron la coincidencia y permitieron vincularlo con la serie de asesinatos que durante años habían aterrorizado a la zona norte del país. Finalmente, la justicia lo condenó a presidio perpetuo calificado por los 14 homicidios.
La sentencia determinó que Julio Pérez Silva permanecería en prisión de por vida. Sin embargo, tras la aprobación del proyecto propuesto por Francisco Chahuán (Renovación Nacional), Luz Ebensperger (UDI), Luciano Cruz-Coke (Evópoli), Alejandro Kusanovic (Independiente) y Carlos Kuschel (Renovación Nacional), el infame “psicópata de Alto Hospicio” podría pasar el resto de sus días en su domicilio debido a que cumple el requisito de edad.