• 11 FEB 2026

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Celulares fuera de los colegios: estrategias para docentes y familias ante la nueva ley que prohíbe los teléfonos

Especialistas advierten que la restricción debe ir acompañada de procesos de adaptación progresiva para evitar la ansiedad y la desconexión emocional en los estudiantes

Celulares fuera de los colegios: estrategias para docentes y familias ante la nueva ley que prohíbe los teléfonos / Wavebreakmedia

La reciente entrada en vigencia de la ley que prohíbe el uso de teléfonos celulares en las salas de clase en Chile ha abierto un debate que trasciende lo tecnológico. En un país donde más del 90% de los adolescentes posee un dispositivo propio, la medida busca impactar directamente en la concentración académica y el bienestar socioemocional.

El contexto de la distracción digital

Datos de la OCDE (PISA 2022) revelan que el 51% de los estudiantes en Chile se distrae con dispositivos digitales en la mayoría de sus clases, una cifra que supera significativamente el promedio de los países miembros. Este escenario de hiperconectividad ha motivado la implementación de la normativa como un paso necesario para recuperar el espacio de aprendizaje.

El celular como regulador emocional

Para muchos jóvenes, el teléfono no es solo un objeto, sino un “canal permanente de vínculo social” y una fuente de seguridad. Por ello, Yanina Galaz, psicóloga de la red Cognita, advierte que retirar el dispositivo de forma abrupta y sin mediación puede provocar ansiedad, resistencia o desconexión emocional.

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“El celular no es solo una herramienta tecnológica; para muchos estudiantes es un regulador emocional, una fuente de seguridad y un canal permanente de vínculo social. Retirarlo sin mediación puede generar ansiedad, resistencia o desconexión emocional”, explica Yanina Galaz, psicóloga y coordinadora de convivencia escolar de la red colegios Cognita.

Claves para una implementación exitosa

Especialistas coinciden en que la aplicación de la ley no debe ser meramente sancionatoria, sino formativa. Entre las principales recomendaciones para las comunidades educativas destacan:

  • Anticipación y acuerdos claros: Explicar el sentido de la norma, sus beneficios y alcances, evitando enfoques sancionatorios.
  • Rutinas de contención: Incorporar momentos de inicio de clase que ayuden a los estudiantes a realizar una desconexión progresiva del entorno digital.
  • Desarrollo de autorregulación emocional: Utilizar el cambio normativo como una oportunidad para trabajar habilidades como la atención sostenida, la tolerancia a la frustración y la gestión del aburrimiento.
  • Espacios de escucha activa: Considerar y validar las emociones asociadas a la ausencia del celular, especialmente en la etapa adolescente.
  • Corresponsabilidad con las familias: Informar y alinear criterios con los hogares para evitar mensajes contradictorios que tensionan la experiencia escolar.

“La ley es una oportunidad para volver a mirar la sala de clases como un espacio de encuentro humano, atención plena y vínculo real. Pero eso solo es posible si acompañamos el proceso con empatía y estrategias emocionales claras”, señala María Soledad Casal, psicóloga y directora de Formación de la red de colegios Cognita.

La meta final es volver a mirar la sala de clases como un espacio de encuentro humano y vínculo real, transformando un desafío normativo en una oportunidad para el crecimiento integral de los estudiantes en un mundo altamente digitalizado.

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