VIDEO. Bajo una luz especial y con algoritmos: así lograron saber cuánto tardaba un T. rex en alcanzar su tamaño de adulto
Gracias a la observación de anillos de crecimiento en huesos fósiles, ahora se conoce que el Tyrannosaurus rex tarda en llegar a la adultez 15 años más de lo pensado.
ABU DHABI, UNITED ARAB EMIRATES - (Photo by Waleed Zein/Anadolu via Getty Images) / Anadolu
Los paleontólogos llevan décadas tratando de reconstruir la vida del Tyrannosaurus rex mediante el estudio de los anillos de crecimiento en sus huesos, similares a los de los árboles.
Hasta ahora, la tesis dominante apuntaba a que este dinosaurio carnívoro gigante alcanzaba su tamaño adulto alrededor de los 25 años. Dato que acaba de volverse obsoleto.
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Lo anterior, debido a un estudio publicado en la revista PeerJ que revela que el T. rex crecía de una forma lenta y constante hasta alcanzar la edad adulta a los 40 años, alcanzando un peso de hasta ocho toneladas.
Un análisis de anillos ocultos en los fósiles
Mediante cortes de hueso examinados bajo luz especial y algoritmos estadísticos avanzados, el equipo logró identificar anillos de crecimiento ocultos que no habían sido contabilizados en estudios anteriores.
“Este es el conjunto de datos más grande jamás recopilado sobre el T. rex“, asegura la autora principal Holly Woodward, profesora de Anatomía y Paleontología de la Universidad Estatal de Oklahoma.
“Examinar los anillos de crecimiento preservados en los huesos fosilizados nos permitió reconstruir la historia de crecimiento anual de los animales”, agrega.
Un crecimiento lento y sostenido
El análisis de los fósiles reveló que esta especie crecía de manera lenta y constante, en lugar de alcanzar la adultez rápidamente, como se pensaba.
Estos anillos de crecimiento que estaban ocultos “son muy tenues y a menudo invisibles con luz normal, y no tan brillantes como un anillo típico con luz polarizada”, dice Woodward, en declaraciones recogidas por el medio especializado IFLScience.
Esa prolongada fase de crecimiento podría haber permitido a los T. rex jóvenes ocupar diversas funciones ecológicas en su entorno, contribuyendo a su éxito como depredadores al final del Cretácico.
¿T. rex o Nanotyrannus?
El trabajo también ofrece nuevas perspectivas sobre la variabilidad de tamaño y plantea la posibilidad de que algunos ejemplares previamente clasificados como T. rex pertenezcan en realidad a otras especies, como el Nanotyrannus.
Por ejemplo, los especímenes “Jane” y “Petey” resultaron tener curvas de crecimiento estadísticamente diferentes de las de otros individuos.
“Podrían ser de una especie diferente, pero también podrían ser individuos enfermos, heridos o enanos, como los que se encuentran en cualquier población animal”, apunta Woodward en el medio científico.