Evita comer esto en un aeropuerto: expertos advierten sobre riesgo de intoxicación
La tentación de comer algo rápido antes de despegar podría transformarse en un problema de salud.

Tatsiana Volkava

Llegar con varias horas de anticipación al aeropuerto es una regla casi obligatoria, sobre todo en vuelos internacionales. Y es precisamente ese tiempo libre antes de embarcar, el que suele transformarse en una pausa para comer algo rápido.
Sin embargo, los expertos en higiene y seguridad alimentaria alertan que no todos los alimentos disponibles en las terminales son seguros para el consumo.
El mayor riesgo se encuentra en los productos expuestos en vitrinas abiertas: sanguches, trozos de torta, chipás (pan de queso) o snacks que permanecen durante horas fuera de un envase sellado.
El problema es que es casi imposible saber cuánto tiempo llevan ahí, lo que aumenta las probabilidades de contaminación. Y según los especialistas, aquella combinación de calor, humedad y contacto con el aire favorece la proliferación de bacterias.
Además, muchos de estos mostradores carecen de control de temperatura o están ubicados cerca de fuentes de calor, lo que agrava el peligro de intoxicaciones. Una elección apresurada puede terminar en vómitos, diarrea o malestar estomacal.
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Qué comer (y qué evitar) en un aeropuerto
Para reducir riesgos, los expertos recomiendan evitar alimentos que no estén envasados, precintados o refrigerados adecuadamente. En su lugar, sugieren optar por alternativas más seguras como:
- Frutas frescas fáciles de transportar (bananas, manzanas, uvas o mandarinas).
- Frutos secos como nueces, almendras o pistachos.
- Barritas de cereales o galletas caseras.
Quienes siguen dietas especiales también pueden llevar su propia comida en envases herméticos o bolsas térmicas. Muchas aerolíneas permiten ingresar al avión con snacks personales.




