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Ximena Carrera, actriz y guionista: «Es súper difícil trabajar cuando no hay un respeto por la labor de quienes escribimos las historias»

La actriz fue parte del elenco de las teleseries Estúpido cupido y Borrón y cuenta nueva, para después dedicarse a trabajar como guionista en distintas producciones como 16, Los treinta, Secretos en el Jardín y Juegos de poder, entre otras.

Ximena Carrera, actriz y guionista: «Es súper difícil trabajar cuando no hay un respeto por la labor de quienes escribimos las historias»

La destacada actriz y dramaturga chilena Ximena Carrera estuvo conversando con Gonzalo Sepúlveda en el podcast «Impacto en el rostro» sobre su trayectoria, tanto frente como detrás de cámaras.

Cuenta que cuando partió, aún tenía muchos prejuicios con trabajar en la televisión. «Era estudiante de actuación y en la escuela de teatro era como ‘no, la televisión no'», señaló, explicando que es en el teatro donde se siente más cómoda actuando y escribiendo. «Pero una empieza a crecer y de repente, conversando con colegues, me hacían ver que la televisión era solamente una fuente de trabajo más. Y que, ya el hecho de trabajar en ella de la forma que sea, desde la escritura de guiones o desde la actuación, es bacán y ‘date con una roca en los dientes porque estas trabajando en aquello en lo que estudiaste’«, comentó.

Fue así como llegó a la producción «Estúpido Cupido» de TVN, en 1995, donde le dio vida a Irma Bobadilla, la secretaria del alcalde Octavio Dublé (Luis Alarcón). «Era una mozalbeta, con un peinado muy sesentero», contó, aunque admite que, en ese momento, se sentía un poco frustrada con su papel.

«Como dice Paul Auster, «los actores siempre quieren actuar». Entonces, cuando te toca un personaje chico, quedas así con el medio diente. Yo siempre pensaba, ‘¿qué le pasara a Irma?’ Me armaba todo un cuento en la cabeza, ‘¿qué hace?’, ‘¿vive sola?’, ‘¿tiene un canario?’. En esa época si una mujer no estaba casada era vista como una solterona. Me hacía todas esas preguntas. Y, básicamente, mi personaje decía «buenas tardes señor alcalde». Pero yo venía con toda una historia. «¡Y aquí está su café, señor alcalde!» Yo quedaba medio frustrada. Es muy difícil hacer un personaje que tiene poco texto«.

Aunque lo que más destaca de esa experiencia fue la oportunidad de ver trabajar a grandes actores, como el mismo Alarcón, o la fallecida actriz Silvia Piñeiro. «Habrá tenido ya sus grandes años, 80 o más (…) Recuerdo haberla visto como una muñequita de trapo, sentada en una silla como una especie de capullito chico, latente, chiquitita, menudita y flaquita. Y cuando le dijeron «Silvita, vamos a actuar», recuerdo que ella se levanta el doble de tamaño, con una fuerza, con una energía. A mí eso me alucinó. La posibilidad de actuar la levanta y… ahí con los textos, muy clara con la escena. Listo. ‘Corte, se termina la escena», y volvía a sentarse como una viejita enclenque. Y eso me pareció super alucinante de ver«, recordó.

Después de «Estúpido Cupido», la actriz siguió trabajando en el canal estatal, esta vez en «Borrón y cuenta nueva» (1998), donde interpretó a la veterinaria Carla Romano. «Ahí tenía buenas escenas, ese fue mi desquite de «Estúpido cupido». En el set de la veterinaria lo pasaba súper bien, porque aparte con el Iñigo (Urrutia, su pareja en la ficción) nos llevábamos muy bien. Eso es súper importante, llevarte bien con ese personaje partner que sueles tener tantas escenas a lo largo de toda la teleserie. Había mucha química con el Iñigo, nos reíamos mucho, tanto dentro como fuera de escena. Lo pasé super bien».

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Con «Borrón y cuenta nueva», la actriz se empezó a hacer más conocida entre el público, situación para la que no se sentía preparada. «Ahí me di cuenta que no tenía pasta de famosa. Me parecía super raro, me sentía incomoda. Capaz que, si hubiese seguido actuando en varias teleseries más, quizás me habría acostumbrado, lo habría tomado con otra normalidad. Esto de que hay alguien que tú no conoces te reconozca en la calle y se acerque a ti como si te conociera es súper raro«.

Ese fue su alejamiento definitivo de las pantallas, al menos estando al frente de la cámara. Posteriormente, Carrera se unió al equipo de «16»y «17» como guionista, en sus primeros trabajos en esta área, con personajes que buscaban representar el día a día de un colegio y a la juventud de esos años, abordando temas que los impactaban directamente como el embarazo adolescente, la anorexia o el consumo de drogas.

Sobre este último punto, la actriz y dramaturga no cree que hayan hecho lo mejor con el personaje de Nicolás Paredes (Christian Pérez), un joven que se volvía violento por el consumo de marihuana. Carrera señaló que en ese tiempo la televisión tenía otra visión sobre estos temas y que la decisión no pasaba tanto por los escritores, sino por la línea editorial del canal.

«De hecho, al trabajar en un canal no prima la visión propia. Es una visión que debes tener con les directores, producción, o con esferas superiores, de qué línea editorial se quiere trabajar», contó. «En el caso de las teleseries, como tienen esa impronta de llegar a la mayor cantidad de público posible, necesitan no tocar temas de manera muy punzantes, porque vas a dejar una gran parte de tu espectro, que son tu audiencia, fuera. Y ahí deja de ser negocio. Así se ha pensado la televisión hasta ahora. Yo creo que a partir del 18 de octubre algo tiene que empezar a cambiar», comentó.

Desde entonces, ha trabajado como guionista en distintas producciones de la pantalla chica como «Los treinta», «Disparejas»,»40 y tantos», «Secretos en el jardín», «Juegos de Poder» y «El secreto de Tamara», una teleserie nocturna de Canal 13 al estilo Kill Bill  que jamás llegó a ver la luz, pero de la que sí se escribieron 20 capítulos.

«Fue súper decepcionante no escribirla. En Canal 13 no fueron muy claros, nunca, para darnos una razón concreta. Yo creo que había decisiones de más arriba de quien lideraba el área», confesó, añadiendo que dentro del equipo habían muchas diferencias de opinión entre los directores y los guionistas.

«Ahí hubo cambios, sacaron unas personas y pusieron otras, y estas personas que llegaron dijeron que esta historia tenía que ser asá. Y ahí es súper difícil trabajar cuando no hay un respeto por la labor de quienes escribimos las historias. Cuando hay muchas personas opinando, comienza a ser un mamarracho. Nunca vio la luz ese proyecto, cosa que me parece súper lamentable, porque creo que era un súper buen proyecto. Yo creo que hay que dejar a los guionistas expresar el imaginario que tenemos«, agregó.

A pesar de todo, para Carrera, las teleseries siguen siendo productos esenciales para los canales de televisión. «Y no lo digo por una fidelidad al gremio. Es un desafío, desde los contenidos, instalar un punto de vista más humano, más verosímil, sobre las distintas formas de amor. Cuestionar un poco el por qué se repite tanto el esquema clásico de que el hombre es el que salva la situación, por ejemplo, cuando, con todo cariño, en la realidad no es así»

Con respecto a sus nuevos proyectos, la actriz señaló que se encuentra preparando una nueva teleserie de la tarde para Mega, con una visión diferente.

«El melodrama es intrínsecamente patriarcal, la mujer es media inútil, manito en la frente, sálvame, y el hombre llega a rescatar. Entonces a mí eso me ha llevado a preguntar, ‘¿cómo podríamos contar un melodrama que
no fuese así?‘ No aspiro a contar un melodrama feminista, pero sí que los roles estén un poquito más equiparados«, finalizó.

Puedes revisar la entrevista completa a continuación:

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