Tecnologia y videojuegos

The Last of Us part II: más grande, más denso, más perturbador

Este 19 de junio sale al mercado la nueva producción de Naughty Dog, del cual tuvimos la oportunidad de probar y de ver tanto sus bondades como tropiezos. Las luces y sombras de una obra que probablemente se transforme en un referente en el mundo de los videojuegos.

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Por David Muñoz
Viernes 19 de Jun, 2020 - 07:00
Actualizada el Viernes 19 de Jun, 2020 - 06:44

En tiempos como los que corren, en donde la incertidumbre embarga a la población mundial y los efectos de las decisiones tienen repercusiones trascendentales en la vida de la ciudadanía, aparece la segunda parte de The Last of Us (TLOU II), el título de acción y aventura de Naughty Dog (estudio responsable de sagas como Uncharted o en la creación de Crash Bandicoot) que vuelve a plantearnos una serie de interrogantes como lo fue el primer videojuego de la franquicia, y que es un paso adelante en varios aspectos que hicieron de aquel lanzamiento de 2013 una joya a nivel narrativo y visual.

Sin embargo, más allá del avance en el aspecto técnico o propiamente vinculado al mundo del entretenimiento electrónico, lo que de verdad marca la diferencia en TLOU II es con lo que nos quedamos finalmente: las interrogantes acerca a quiénes son los verdaderos héroes, el cómo la violencia enajena al ser humano de su luz y la forma en la que tarde o temprano, las personas debemos hacernos cargo de las acciones que tomamos.

EL ADIÓS DE UNA GENERACIÓN EN LO MÁS ALTO

La salida de TLOU II, tal como ocurrió con su primera parte, se da en el epílogo de una etapa de la industria que tuvo a PlayStation 4 como su principal estandarte a nivel de máquina de entretenimiento, con una serie de producciones que seguramente con el correr de los años serán mucho más valoradas que en la actualidad.

Naughty Dog ha hecho un trabajo en el que toma distancia de los principales errores de los que se abusó en la última generación de consolas, ya sea el tema de los DLC de pago, las cajas de recompensas (loot boxes) o experiencias con escasa profundidad para los jugadores en solitario y en los que las producciones solo se centran en el multijugador.

TLOU II es justamente lo contrario a esa ruta, válida o no, y apuesta por profundizar lo que lo caracterizó en la primera parte: una narrativa nutrida, que nos vuelve a traer a quienes nos hicieron empatizar con la búsqueda de una cura para la pandemia que los azotaba en el título de 2013, pero que ahora tienen las complejidades que va dejando el paso de los años, como lo es el dejar atrás el trato paternalista en las relaciones verticales entre las personas; el amor y la concreción de un proyecto (frustrado a veces) de conformar una familia; la búsqueda de un objetivo que movilice o motorice el diariovivir, el desapego y superar de manera saludable la pérdida de seres queridos, hasta incluso la venganza y los efectos nocivos para nuestros sueños.

A pesar de que lo anterior pueda leerse como lo que constantemente nos ofrecen las producciones multimediales, en el título de Naughty Dog hay algo que lo desmarca del resto: densidad. La aventura de Ellie es precisamente una experiencia pesada a nivel emocional y en la estructura dramática, en donde los cambios argumentales, gracias a esta forma de relatarnos la historia de forma enriquecida, son constantes y en el que muchas veces tendremos que parar para tomar cierto respiro, ante la excesiva cantidad de información que estamos recibiendo y que debemos tener en claro para poder ir avanzando con las experiencias que le ocurren a los protagonistas del videojuego.

Lo anterior que no se entienda como una pausa obligada por una extensa jornada al frente del televisor. TLOU II invita a tener que realizar ese ejercicio por ser una contundente forma de ir conociendo lo que ocurre con Ellie y el resto del reparto, en el que los racconto (narración preactiva) son esenciales y parte clave para hilar todo el guion, que nos hace comprender (a veces con más fuerza que en otras) que todo lo que ocurre es por un algo, ya sea una decisión egoísta movida por la emoción del momento o bien por la necesidad de alcanzar el deseo de quienes hacen acto de presencia en la pantalla.

Todo esto, además, se ve enriquecido por un nivel de detalle en la violencia que no será fácil de digerir para quienes estén acostumbrado a otro tipo de experiencias, más livianas al mundo de los videojuegos, pero que tiene un sentido y una razón de ser. El ser humano puede ser perverso en su naturaleza y es la moral la que a veces lo detiene, pero en tiempos post-apocalípticos como los que transcurren en el título de Naughty Dog, hacen que esas capas sean menos firmes y por tanto la supervivencia es lo primordial. Es, en resumen, una alegoría a quizás el principio básico de la especie: estamos hechos para sobrevivir, no para ser felices, como se ha inculcado durante siglos a través de nuestros como por la cultura y el medio que nos rodea.

EL PASO ADELANTE VISUAL

En cuanto al aspecto técnico, si ya con TLOU en el final de la vida de PS3 había un cierre en el que varios se preguntaron si era necesario hacer un salto generacional, con la segunda parte aquello queda más de manifiesto, con un trabajo excepcional de parte del estudio y que lo pone al lado de otros portentos de la generación como Gears of War 5 de Xbox One y PC y Red Dead Redemption 2, aquella (también) magnífica obra narrativa de Rockstar Games, responsables de la polémica franquicia Grand Theft Auto.

El excesivo cuidado al detalle, las ambientaciones, los interiores, la definición de los personajes han alcanzado un nivel difícil de comparar y que será probablemente el estándar o un referente de ahora en adelante, gracias a TLOU II, llegando incluso a lograr conmover con escenas tan simples como las vinculadas a Ellie a lo largo de la aventura que protagoniza, y que nos hace plantearnos que será difícil seguir sorprendiéndose en unos años más con el nivel que está alcanzando la industria de los videojuegos.

Con respecto al rendimiento, es difícil poder exigir más a una PlayStation 4 Pro con una obra de la envergadura de la producción de Naughty Dog, en el que el tono hacia una experiencia más bien cinematográfica está latente, sin ralentizaciones ni problemas técnicos notorios, pero que ojo, no hacen que el título se viva como “una película con botones”, sino que es el cuidado tanto a la fotografía, el arte y la imagen la que lo hacen recordar al séptimo arte.

Prueba de lo descrito anteriormente será que no serán pocas las veces que nos sorprendamos con aspectos tan básicos como el detalle del agua hasta los ambientes más densos como las ciudades mezcladas con la naturaleza, en donde la imponencia se graficará en todo sentido, desde el recorrido mismo del personaje hasta lo que está desplegado en la plantalla.

LAS DEFICIENCIAS QUE SÍ, EXISTEN

Sin embargo, a pesar de lo excelso que puede resultar en muchos aspectos The Lasto f Us II, hay otros que no terminan de cerrar bien. Tal como se dijo en párrafos anteriores, resulta una experiencia pesada no solo por la cantidad de información y de hechos que van transcurriendo de forma paralela, sino que también por el nivel de detalle de la aventura misma y que a veces hace sentir que hay situaciones artificialmente extendidas.

No fueron pocas las veces en donde el pensamiento era de ya llegar a un punto cúlmine o de cierre, a pesar de que en los tiempos actuales las producciones con una duración por sobre las 25 horas no son lo predominante en el mercado. No obstante, a veces el letargo en partes del guion y la falta de fuerza desde la segunda mitad del juego hacen espeso volver a retomar el interés que se lograr en el inicio, que definitivamente destaca por ser un golpe de emociones que dejarán a varios marcando ocupado por el desarrollo de experiencias que vive Ellie.

Además de la extensión que a veces se ve poco orgánico, posiblemente un punto en donde la industria se va cada vez reinventando, Naughty Dog pudo haber apostado por ofrecer otras alternativas en cuanto a una mayor profundidad en el sistema de juego o en elementos tan básicos como la recolección de elementos, que ante los amplios espacios de los escenarios, nos obligan un poco a buscar recursos y salirnos del foco en determinados momento con respecto a la historia central. Eso sí, y quizás a lo más puristas no les agrade, pero a diferencia de la primera parte, hay una cantidad generosa de elementos o materiales para mejorar tanto nuestro armamento como habilidades, que será difícil encontrarnos en una situación compleja ante los enemigos, en el que no tengamos la munición para esa arma en específico que queremos utilizar.

Punto aparte también el tema acerca de los infectados (enemigos), que más allá de haber modelados impresionantes en determinados jefes, se siente también que pudo haberse aprovechado mejor o quizás ofrecer a varios tipos más. No hay mucha diferencia en cuanto a los que vimos en la primera parte y salvo contadas excepciones, para quienes venimos de aquella experiencia, será difícil sorprendernos tanto a la hora de enfrentarlos como al momento de ver cómo lucen gráficamente.

Sobre este último punto, también mencionar que las batallas contra los jefes, salvo un par de oportunidades, pudieron haberse aprovechado para así tener momentos más memorables en cuanto a experiencia videojueguil misma, y no quedarnos solo con episodios para recordar a través de la historia misma o la narrativa.

EL PUNTO DE CIERRE Y EL DE PARTIDA PARA LO QUE VIENE

TLOU II es el cierre preciso para una generación con más luces que sombras, a pesar de lo que puedan manifestar sus críticos, y que resulta un paso hacia adelante en gran parte de los aspectos que lo componen, pero principalmente en dos temas relevantes: narrativa y visualización.

Es una aventura imperdible para quienes disfrutaron de la primera parte y se mostraron conmovidos por una historia más madura, una característica que en esta edición llega mucho más cargado y que definitivamente no es recomendable para quienes quieren pasar un rato tranquilo durante la tarde libre de estos tiempos de cuarentena.

Lo anterior puede resultar seductor, pero también es un pero o un ítem para alejarse de la producción de Naughty Dog, ya que es claramente un videojuego denso en todo sentido, tanto por lo que nos cuentan a través del viaje de Ellie como por la violencia, los temas complejos acerca de la psicología humana en tiempos de pandemia, o incluso por esa artificialidad en cuanto a querer extender más de la cuenta un título que quizás con un par de horas menos habría sido más agradecido.

Punto aparte, y que merece ser mencionado, es que el juego ofrece un sinnúmero de posibilidades de accesibilidad, por lo que aquello será una ventaja no solo para los menos expertos con los controles, sino para quienes presenten problemas de visibilidad u otro impedimento de índole fisiológico. Sin duda, una forma más de cómo la empresa detrás de la obra fue en un paso hacia adelante con el trabajo realizado.

Sin embargo, TLOU II es una obra infaltable, un “Must Have” o “Must Play” en el último de los casos, para quienes aman este tipo de entretenimiento y que quieren una experiencia que vaya más allá de simplemente ir de un punto A al B. Es, posiblemente junto con otros títulos de la generación como The Witcher III (de CD Projekt), Red Dead Redemption 2, Zelda: Breath of the Wild de Nintendo y God of War de Santa Monica, el punto de partida para lo que se viene en la industria, tanto a nivel de profundidad como de experiencia y gráfica.

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