Policial

Médico denunció que él y su esposa fueron drogados con burundanga en restaurante peruano de Vitacura

Ambos despertaron en su domicilio sin las llaves del automóvil que conducían y sin celular. Tras rastrear el teléfono, la víctima ubicó el aparato en la casa del dueño del local.

Por Pamela De Vicenzi
Con información de José Ignacio Barros
Miércoles 16 de Jun, 2021 - 21:10
Actualizada el Miércoles 16 de Jun, 2021 - 21:33
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A través de redes sociales se conoció la denuncia de un médico radiólogo, quien asegura que él y su esposa fueron drogados con escopolamina, más conocido como “burundanga”, mientras cenaban en un restaurante peruano ubicado en Vitacura, el pasado 3 de junio.

De acuerdo a los antecedentes que entregó la víctima, el radiólogo Germán Arancibia, junto a su mujer Paola Verdugo y un matrimonio de amigos fueron a cenar al local Gran Museo Peruano, en la comuna del sector oriente de la capital.

De este grupo de cuatro personas, tres consumieron pisco sour. “Los que tomamos perdimos la conciencia prácticamente en su totalidad“, relató Arancibia.

Agregó que “mi señora y yo amanecimos en nuestro domicilio tras el rescate de un amigo, sin celular, sin llaves del auto, con una compra fraudulenta realizada en Ripley.com por $1.800.000 con la tarjeta de crédito de mi señora y con las claves bancarias cambiadas“.

El médico aseguró que, más tarde, se percató que el supuesto ladrón desbloqueó el teléfono a eso de las dos de la madrugada, horas después de la cena. La víctima hizo el rastreo y ubicó el aparato a dos cuadras del restaurante peruano. Finalmente, averiguó que se trataba de la propiedad del dueño del local, Pablo Vega.

“Me comuniqué con él y luego de algunas horas me confirma que uno de sus garzones había ‘tomado’ mi celular y me lo devolvió ante Carabineros (sin chip y con manipulación de los datos de éste). Cinco días después, el señor Vega me confirma que había ‘aparecido’ la llave del auto en el baño del restaurant. Sin embargo, por la compra fraudulenta y el cambio de claves bancarias nunca se pronunció”, relató Arancibia.

Finalmente, afirmó —en su expertise— que “sin lugar a duda fuimos víctimas de una sumisión química, probablemente causada por escopolamina (burundanga) en el pisco sour, en un reconocido restaurant de la comuna de Vitacura, con el objeto de ser robados y estafados por al menos uno de los garzones de dicho local”.

Al día siguiente, Arancibia y Verdugo realizaron la denuncia ante la Fiscalía de Las Condes a través de Carabineros, antecedente que fue confirmado por ADN.

La versión del restaurante

Este medio se contactó con Pablo Vega, dueño del Gran Museo Peruano. “Mira, mi cliente yo creo que exagerando un poco el tema. Lamento mucho que pasó este tema (sic) y eso. Mis clientes igual me han llamado y me dicen que están preocupados”, señaló el dueño.

Agregó, sin profundizar en el caso, que “ese tema, lo del garzón, está en Fiscalía, esa parte, ellos manejan el tema. Los clientes me conocen, son frecuentes, están tranquilos”.

Las víctimas están a la espera de la citación por parte de la Fiscalía Metropolitana Oriente.

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